- Camión bomba explota en inmediaciones de mezquita cercana a ciudad de Kirkut
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Un atentado con camión bomba dejó este sábado 64 muertos y al menos 202 heridos en una localidad turcomana chiita del norte de Irak, según un nuevo balance del Ministerio de Salud y de la morgue, a 10 días de la retirada estadounidense de las ciudades del país.
“El balance del atentado suicida es ahora de 64 muertos y al menos 202 heridos”, afirmó a la AFP Sabah al Daudi, representante del ministerio iraquí de la Salud en Kirkuk.
El doctor Chuker Abdala, de la morgue de Kirkuk, confirmó el balance de 64 muertos, sin poder precisar el número de mujeres y niños entre ellos.
“La búsqueda sigue entre los escombros”, agregó. Un balance preliminar daba cuenta de 46 muertos y 166 heridos, pero la cifra aumentó luego.
El atentado ocurrió en la pequeña localidad de Taza, a 30 km de Kirkuk, al norte de Irak.
Según un representante de la Policía de Kirkuk, el camión estaba estacionado a 400 metros de la mezquita Rasul en Taza, a 220 kilómetros al norte de Bagdad. Una quincena de viviendas fueron destruidas y sus habitantes quedaron sepultados bajo los escombros.
Este atentado se produce a 10 días de la retirada de las tropas estadounidenses de las ciudades y localidades iraquíes, en las que a partir de entonces el mantenimiento del orden será responsabilidad exclusiva del Ejército y la Policía iraquíes.
SELLO DE AL-QAEDA
Según un alto responsable de la Policía de Kirkuk, quien no quiso identificarse, el “camión transportaba más de una tonelada de explosivos y tenía como objetivo el barrio antiguo de Taza”. “El ataque tiene la firma de Al-Qaeda”, aseguró.
“Los asesinos escogieron el momento en el que los campesinos volvían del campo y las casas se derrumbaron con sus habitantes dentro. Es un gran desastre cometido por Al-Qaeda”, afirmó a la AFP Majid Ezzat, un consejero provincial que se encontraba cerca de la mezquita.
“Vi pasar un camión en una calle vecina y, unos minutos después, oí una enorme explosión y el techo de mi tienda se derrumbó sobre mi cabeza”, contó Akbar Zain al Abidin, un comerciante de 40 años.