- Edmundo Jarquín dice que facilita corrupción
[/doap_box]
La cooperación venezolana a Nicaragua, que sumó 457 millones de dólares en el 2008, según un informe del Banco Central de Nicaragua (BCN) publicado a principios del mes, “solamente tiene consecuencias negativas” para el país, sostuvo el coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín Calderón.
Para el político, el manejo privado de esa cooperación de parte de la familia presidencial fomenta “la corrupción, el prebendarismo y el clientelismo”, además de que su manejo ilegal fuera del Presupuesto deteriora la institucionalidad, alimenta la construcción de un régimen autoritario y afectaría los criterios de sostenibilidad de la deuda externa.
Esta sostenibilidad permite a Nicaragua ser un país dentro de la iniciativa HIPC —de países pobres altamente endeudado— a quien se le ha cancelado una parte sustancial de su deuda externa.
ORTEGA ECHA A PERDER
Jarquín reconoció que “hay sin duda un destacado elemento positivo en la cooperación de Venezuela, en cuanto al financiamiento de una parte sustantiva de la factura petrolera”, que se estima en 10 millones de barriles de crudo al año.
Según Jarquín, con ese financiamiento se alivió la balanza de pagos, sin el cual los balances macroeconómicos externos “hubieran sido muy difíciles de mantener” con los precios altísimos que alcanzó el petróleo durante el 2007 y el 2008, cuando estableció un precio récord de 149 dólares por barril.
Sin embargo, advirtió que ese mismo beneficio lo reciben otros 28 países miembros de la iniciativa venezolana de cooperación energética bautizada como Petrocaribe “y los mismos no entran en conflicto con otras fuentes de cooperación”, como sí lo hace el gobierno de Daniel Ortega contra cooperantes como Estados Unidos y la Unión Europea.
“República Dominicana, con un gobierno de centroizquierda o Costa Rica, con un gobierno de centroderecha, se benefician de Petrocaribe, pero sin entrar en conflicto con otras fuentes de cooperación. Ortega lo hace, por gobernar antidemocráticamente hacia adentro, y buscar confrontativos alineamientos geopolíticos hacia fuera. El expedito reconocimiento que Ortega hizo del triunfo de Ahmadinejad en Irán, o el reconocimiento de la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, son una vergüenza, son decisiones que rayan en el servilismo”, criticó Jarquín.
ALIMENTA LA CORRUPCIÓN Y DAÑA INSTITUCIONALIDAD
Según Jarquín, “para todo lo demás, la cooperación venezolana prácticamente sólo tiene consecuencias negativas” y precisó al respecto el que se maneje en privado por la familia Ortega y su círculo dentro del Frente Sandinista, “con lo cual se fomenta la corrupción, el prebendarismo y el clientelismo”.
El coordinador del MRS agregó que de la misma manera el manejo ilegal de esa cooperación fuera del presupuesto “deteriora la institucionalidad” y “está apuntalando la construcción de un régimen autoritario”.
Otra de las consecuencias negativas que advirtió es que “no se sabe, por falta de información sobre los términos del endeudamiento con Venezuela, cómo esa deuda afecta o no los criterios de sostenibilidad de la deuda externa que nos permite ser un país HIPC”.
Jarquín criticó que en ese sentido la información suministrada por el Gobierno como requisito del Fondo Monetario Internacional (FMI) para mantener el Programa Económico Financiero con el país “se ha quedado muy por debajo del nivel de información para determinar la sostenibilidad de la deuda”.