- “La solución a problema electoral comienza por un tribunal confiable”, señala Courtney
La depuración del padrón electoral como parte de las peticiones mínimas de los países europeos para reactivar su cooperación en el Grupo de Apoyo Presupuestario (GAP) y la anuencia del Gobierno a realizar ésta sólo bajo la condición de que los mismos europeos den los fondos, tal como reveló la diputada del Frente Sandinista, Alba Palacios, no bastaría para solucionar el problema electoral en Nicaragua y tampoco es suficiente garantía contra un nuevo fraude electoral, advirtió el director ejecutivo del organismo Ética y Transparencia (EyT), Roberto Courtney.
“La solución al problema electoral comienza por contar con un tribunal confiable. Eso debe quedar claro. Sin eso no hay mejor Ley Electoral, padrón perfecto ni observación que te salve”, aseguró Courtney.
Según el experto electoral, el padrón de 3.8 millones de votantes sí tiene un nivel de inflación, pero el peligro real no es que voten los muertos, sino que el Consejo Supremo Electoral (CSE) lo maneje a su antojo.
“PADRÓN NO ESTÁ TAN MAL”
El director ejecutivo de Ética y Transparencia afirmó que “el padrón electoral no es de tan mala calidad, pero con la partidarización de las autoridades electorales sí es peligroso”.
Courtney sostuvo que la Ley Electoral ya contempla salvedades en caso de que se presenten problemas sobre el padrón, como los artículos 41 y 116, que establecen que si un ciudadano identificado como residente de una circunscripción electoral no aparece en ese padrón o aparece inscrito en forma distinta sí podrá votar en ésta, registrando eso en el acta de cierre.
Sin embargo, mencionó que a pesar de esas salvedades los problemas ocurren cuando, “como en las elecciones municipales del 2004”, el Consejo no aplica esos artículos, provocando el efecto del “ratón loco”.
Agregó que otros problemas ocurren cuando el Consejo tampoco garantiza el ejercicio del derecho al voto en igualdad de condiciones, y como último en “el cierto nivel de inflación” del padrón, “porque aunque sí hay algunos muertos que votan eso no ha sido significativo”.
Courtney recordó que en el 2006 se hicieron auditorías de “dos vías” al padrón electoral, con gente en las colas de verificación ciudadana y con encuestas casa por casa, que confirmaron que al menos el 60 por ciento de los ciudadanos está registrado en su circunscripción electoral.
El ejecutivo aclaró que EyT no se opone a una depuración del padrón, pero insistió en que sólo esto no resolvería el problema del sistema electoral.
El martes, la diputada del FSLN, Alba Palacios, aseguró que el Gobierno depuraría el padrón electoral sólo si los europeos “apoyan” esa necesidad.
LA PRENSA intentó obtener reacciones de la Delegación de la Comisión Europea en el país, pero fuentes cercanas dijeron que el embajador Mendel Goldstein no opinaría al respecto hasta no recibir indicaciones de la sede en Bruselas. También se intentó consultar al canciller Samuel Santos durante una reunión con representantes del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), pero éste argumentó que no tenía tiempo para declaraciones.
Sin embargo, Courtney agregó que la depuración del padrón no debe ser un problema de fondos para el Gobierno, porque en realidad su falta se debe a las “malas cuentas” del Consejo, pues el sistema electoral de Nicaragua es uno de los más caros, con una inversión de 20 dólares por cada voto válido.
SOPECHOSO SECRETISMO Y EXTRAÑA DISPOSICIÓN
El director ejecutivo de EyT sostuvo que en al menos 40 municipios, de los 146 que eligieron sus autoridades en noviembre pasado, el fraude electoral “fue tan burdo” que en algunos municipios, como Nindirí , el número de votos válidos fue mayor a la cantidad de votantes inscritos en el padrón.
En ese municipio del departamento de Masaya, el CSE proclamó electa a la candidata del Frente Sandinista, Clarisa Rivas, con 14 mil 95 votos, de un supuesto total de 31 mil 187 votos que habrían sido depositados, pero el padrón local es de 25 mil votantes.
Para Courtney éste es un ejemplo del manejo partidario que dan las autoridades electorales.
Además, mencionó que se desconfía más de los resultados cuando el Consejo no publica el detalle de éstos y se rehúsa también a entregar los mismos cuando lo solicitan los ciudadanos cumpliendo los procedimientos de la Ley de Acceso a la Información Pública.
El coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, también criticó que el Gobierno esté dispuesto a permitir la observación electoral de los países europeos, pero no de los nicaragüenses, además, “porque la observación internacional si no está articulada, como sí lo puede garantizar la observación nacional con su presencia territorial, es inefectiva, al menos que el Gobierno esté dispuesto a aceptar una observación electoral masiva y que permanezca en todo el proceso”.
El vocero del Movimiento Vamos con Eduardo, Eliseo Núñez Morales, también opinó que “da la impresión de que el FSLN padece de alergia severa a la vigilancia y la fiscalización”, porque a su juicio “saben que se van a volver a robar las elecciones y quieren que no haya observadores que lo comprueben”.