- Salieron a través de un túnel de 15 metros y se fueron tranquilos en varios vehículos
Unos 18 pandilleros se fugaron el miércoles por la noche de la principal prisión estatal de la costa norte de Honduras, tras cavar un túnel de más de 15 metros de longitud, informaron las autoridades.
Los fugitivos eran en su mayoría reos ya sentenciados por tribunales con condenas de hasta por 18 años, por asesinato, secuestro y extorsión.
“Creemos que el túnel se comenzó a construir en la casa aledaña al centro penal e ignoramos cuánto tiempo dedicaron a esa actividad y dónde arrojaron la tierra que sacaban del túnel”, dijo el jueves a la AP el portavoz de la Secretaría de Seguridad, subcomisionado Héctor Iván Mejía.
Todos los prófugos, que pertenecen a la Mara 18, eran esperados en las afueras de la cárcel por sus cómplices y huyeron del lugar en lujosos vehículos, que los aguardaban.
Los mareros están ligados a secuestros, extorsiones, robos de vehículos y actividades de sicarios en el Valle de Sula, en el norte del país.
Las autoridades ofrecen una recompensa no especificada a las personas que proporcionen información en torno a los fugitivos y que permita su recaptura.
INVESTIGAN A AUTORIDADES DEL CENTRO PENAL
El fiscal especial contra la Corrupción, Walter Ramírez, dijo que investigan “si hubo negligencia o apoyo de las autoridades del centro penal en esta escapatoria”. El director y subdirector de la prisión están suspendidos mientras se investiga el caso.
Entre los fugados están Elmer “Baby Gato” Orellana, y Alexander “Malacharra” Reyes, a los que la Fiscalía arrestó hace un mes y encausó por el secuestro y asesinato de Edwin Palacios, hermano del futbolista hondureño del Tottenham de Inglaterra, Wilson Palacios.
El hermano deL futbolista, Edwin Palacios, de 14 años, había sido secuestrado el año pasado para exigir un millonario rescate y sus restos fueron encontrados el 8 de mayo en una aldea.
En la amplia celda habían 68 pandilleros.
En tres años se han registrado al menos cinco fugas de prisioneros por túneles en las prisiones hondureñas. En los 24 centros penales hay unos 12,000 reos.
Unos 450 reclusos han muerto en los últimos siete años en sus celdas a manos de sus propios compañeros, en casos separados.