- Ortega necesita buscar enemigos afuera, señalan
El vicepresidente Jaime Morales Carazo calificó las amenazas de declarar “non grato” al Embajador de Estados Unidos, Robert Callahan, como una muestra del “folclor nacional”, mientras sectores políticos y económicos ven en esa probable expulsión un daño a la imagen y la economía del país.
El presidente Daniel Ortega dijo el sábado último que “ahí andan funcionarios de la Embajada yanqui por toda Nicaragua, montando reuniones (…) con los enemigos del Gobierno”, y añadió que eso es un “delito” que el Gobierno está “documentando” para tomar la decisión necesaria.
Antes, otros políticos afines al Gobierno habían sugerido expulsar a Callahan.
Sin embargo, el vicepresidente Morales Carazo dijo ayer al Canal 12 que “todo embajador tiene el mayor derecho de contactar con todos los sectores del país y la sociedad, porque es parte de su trabajo, para tener una percepción de lo que está ocurriendo”.
Añadió que algunos diplomáticos se “extralimitan”, pero no dijo que Callahan lo haya hecho. Por el contrario, reconoció que las irregularidades del proceso electoral que señala fueron muy evidentes.
“Hubo irregularidades de eso no hay la menor duda y es de honestidad reconocerlo. (…) Fui a votar junto a 20 ó 30 personas y nunca apareció mi voto, yo anduve buscando dónde estaba mi voto”, recordó Morales Carazo.
AFECTA CLIMA DE NEGOCIOS
El presidente de la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham), Róger Arteaga, ve raro que el Gobierno se preocupe por las reuniones de Callahan y no por las de otros embajadores. “Quisiera que también investiguen a los otros y quien diga que es un delito, está faltando a la verdad; nunca he visto tantas mentiras juntas”, dijo.
El ex canciller Francisco Aguirre considera que las amenazas al embajador de EE.UU. es otro “ruido”, y espera que no se concrete porque dañaría aún más las relaciones diplomáticas entre ambos países y el clima de negocios del país.
El diputado del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Víctor Hugo Tinoco, estima que la amenaza a Callahan surge de la necesidad de Ortega de encontrar enemigos afuera, porque sigue sin reconocer que su problema es con la mayoría del pueblo nicaragüense.
El ex Vicepresidente de la República, José Rizo, coincide con el diputado liberal Wilfredo Navarro en que la expulsión de Callahan pondría en riesgo la obtención del “waiver”, la dispensa para que Nicaragua pueda recibir cooperación de Estados Unidos.