Hilda MOlina conoció ayer a sus nietos y abrazó nuevamente a su hijo y a su nuera en Buenos Aires. (LA PRENSA/AP/Natacha Pisarenko)

Molina ya está con su familia

Disidente dice que reencuentro la hizo renacer La médica disidente cubana Hilda Molina, autorizada a salir de la isla tras 15 años de negativa del Gobierno comunista, llegó ayer a Buenos Aires y se fundió en un abrazo con su hijo y sus nietos en el aeropuerto internacional de Ezeiza. “Gracias a todos”, fue lo […]

  • Disidente dice que reencuentro la hizo renacer

La médica disidente cubana Hilda Molina, autorizada a salir de la isla tras 15 años de negativa del Gobierno comunista, llegó ayer a Buenos Aires y se fundió en un abrazo con su hijo y sus nietos en el aeropuerto internacional de Ezeiza.

“Gracias a todos”, fue lo único que llegó a decir, en medio de una maraña de fotógrafos y periodistas que intentaban registrar el momento, lo que obligó a la Policía aeroportuaria a protegerla y sacarla del lugar.

Tras 15 años de espera, la neurocirujana, de 66 años, salió de la sala de embarque a las 6:20 locales visiblemente emocionada, y se lanzó con los brazos abiertos hacia sus nietos Roberto Carlos, de 13 años, y Juan Pablo, de 8, a quienes no conocía personalmente, para luego abrazarse con su hijo, Roberto Quiñones, y su nuera argentina, Verónica.

La médica dio una conferencia de prensa en la casa de su hijo luego de visitar a su madre Hilda Morejón (90 años), que se encuentra hospitalizada en Buenos Aires, donde vive desde mayo de 2008, cuando el Gobierno cubano le permitió viajar.

“Yo le dije a las autoridades de mi país que iba a regresar voluntariamente, pero mientras mi madre esté en peligro no la voy a dejar”, dijo Molina ante la consulta de un periodista sobre la posibilidad de que se quedara definitivamente en Argentina.

“Si fuera necesario, pediré prórroga de mi permiso (de tres meses) en la Embajada cubana”, sostuvo Molina, aunque confesó no creer que “la vida de mi madre sea muy extensa”.

La neuróloga relató que desde que supo del empeoramiento de la salud de su madre comenzó a escribirle todos los días una carta a Raúl Castro, para que la dejaran viajar.

En las misivas le escribió que su mamá estaba grave, que se podía morir y que, si quería, estaba dispuesta a ir a un templo católico y jurar ante Dios que volvería a Cuba cuando “le cerrara los ojos” a su madre.

“Yo no estoy agradecida al Gobierno cubano. Yo estoy agradecida con todo el que no agreda a mi familia. Esto no es un favor, esto es un derecho que me lo han violado durante quince años. Yo no tengo rencor con nadie”, afirmó la disidente cubana, quien dijo a sus compatriotas que no deben “limosnear” por sus derechos.

LLEVA UN LUTO INTERNO

“Yo llevo un luto interno porque este sistema traicionó mis mejores sueños de adolescente”, y aseguró que el régimen sigue siendo el mismo en la presidencia de Raúl Castro.

Molina afirmó, además, que había vuelto a nacer al conocer a sus dos nietos y reencontrarse con su hijo. “Yo nací hoy”, dijo Molina a la prensa a las puertas de la casa de su hijo, Roberto.

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