- Por tercera vez los nicaragüenses disfrutaron del rock celta de los españoles
Qué virus ni que ocho cuartos. El que quiso llegar a oír a Mago de Oz lo hizo y no hubo motivo que se lo impidiera. El pasado viernes los españoles brindaron su tercer concierto en Nicaragua y demostraron así tener poder de convocatoria en la comunidad rockera nacional.
A las 7:30 p.m., media hora después de la hora de cita, Mundo E lucía un tanto vacío. Al parecer, el concierto no tendría éxito, pero ya casi a las 9:00 p.m. los malos augurios se habían esfumado. Los asistentes no habían sido puntuales, pero allí estaban ahora formando una masa amorfa color negro y de melenas largas y rebeldes. Y las mascarillas, por ningún lado. El virus AH1N1, no intimidó a los presentes, aunque en el país ya se registran casi cien casos. Muy pocas personas portaron tapabocas, a pesar de las recomendaciones e instrucciones dadas en días previos.
Lo que nadie olvidó fue que el código de vestimenta de la noche era el negro.
Mientras el público esperaba que la banda saliera al escenario, se dedicaron a “divertirse” lanzando botellas plásticas al aire. Una “guerra” entre los que se encontraban en VIP y Preferencial.
Cuando el juego de las botellas cesó, llegó el turno de que una fanática decidiera robar cinco minutos de atención. La mejor manera de lograrlo fue quitándose su camiseta para mostrar su sostén. El público gritó y celebró.
Luego de otro buen rato, por fin salió Alejandro Mejía, vocalista de Carga Cerrada, a saludar a sus seguidores. Los silbidos, aplausos y gritos hicieron presencia al instante. “¡Gracias Hijuelacien…!”, dijo Alejandro. Seguido empezó con su repertorio dedicado a los “ticos”, al “Señor Gobierno” y a “los españolitos de Unión Fenosa”.
Carga Cerrada dejó encendida a la masa amorfa, que ya lucía impaciente por ver a Mago de Oz.
ESE VIOLÍN
El sello de la banda española es sin duda la certera presencia del violín y la flauta entre la pesada batería y la estridente guitarra eléctrica. Y aunque no hubo flauta en este concierto, el violín se lució.
Fue el violín el encargado de abrir la presentación de Mago de Oz. Txus Di Fellatio saludó a los presentes desde su puesto en la batería, mientras salía al escenario el vocalista Juanma Rodríguez. Y para terminar de echarse al bolsillo a su público, Juanma expresó que había visitado algunos de nuestros volcanes. “Tengo los pies llenos de ampollas”, dijo, y para lograr gritos eufóricos, declaró a Nicaragua número uno en el top de Centroamérica. “Era imposible no venir”, dijo.
La magia del rock celta no tardó en aparecer. Y aunque al inicio la banda interpretó temas no populares, finalmente complació a sus fans con sus más conocidos éxitos. Nadie se acordó de la gripe A. El público sucumbió al hechizo de Mago de Oz por alrededor de dos horas.