- Gobierno envió iniciativa de Ley al Parlamento. La propuesta prevé que el Presidente del BCN sea ratificado por el Poder Legislativo
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El Presidente de la República, el sandinista Daniel Ortega, remitió a la Primera Secretaría de la Asamblea Nacional un proyecto para una nueva Ley Orgánica del Banco Central de Nicaragua (BCN), para supuestamente dotarlo de “mayor independencia administrativa y financiera”.
Sin embargo, según el proyecto de Ley, el BCN absorbería al Fondo de Garantía de los Depósitos (Fogade), que contiene unos 80 millones de dólares destinados para la protección de lo s depósitos de los ahorrantes.
La propuesta, a juicio de economistas, está cargada de una “fuerte influencia del FMI”, del que en reiteradas ocasiones ha renegado el mandatario y, además, tiene algunos vacíos.
La propuesta legislativa, que contiene 87 artículos, de ser aprobada derogaría la Ley del BCN promulgada en octubre de 1999, poco antes de la “fuerte crisis bancaria” de los años 2000 y 2001 y que significó “la intervención, seguida de un proceso de liquidación forzosa, de cuatro bancos importantes”, según la exposición de motivos de la misma.
La nueva Ley del BCN, según el proyecto, propone cambiar el período del presidente del BCN para evitar que coincida con el del Presidente de la República, quien siempre lo nombraría, como actualmente se contempla, pero tendría que ser ratificado por la Asamblea Nacional para poder asumir el cargo.
Además, propone nombrar a cuatro miembros suplentes del Consejo Directivo del BCN y otorgar al mismo facultades para establecer no sólo el porcentaje del encaje legal bancario (el porcentaje de los depósitos de los bancos comerciales que deben trasladarse al BCN), sino también el método de cálculo del mismo.
“OJO” CON EL FOGADE
El BCN se convertiría en administrador del Fondo de Garantía de los Depósitos (Fogade), que fue creado luego de la crisis bancaria, aunque “se mantendrá la separación patrimonial” entre ambas entidades.
Para el ex presidente del BCN, Mario Arana, la propuesta de ley es positiva en general para fortalecer la institución, pero valora que “no es conveniente que el banco se meta a administrar el Fogade, porque se sale de la labor del banco”.
Además, la propuesta legislativa contempla que, dentro de un período de un año, contado a partir de la fecha de entrada en vigencia de la ley, el Gobierno deberá iniciar un plan de recapitalización del BCN hasta por el monto necesario para cubrir las pérdidas acumuladas hasta la fecha.
Para ello, el Gobierno deberá transferir valores estandarizados negociables, que devengarán una tasa de rendimiento igual a la tasa pasiva promedio de los bancos comerciales, por captaciones a un año de plazo, correspondiente al promedio de los 12 meses anteriores. El plazo de los valores será negociado entre el BCN y el Gobierno.
No obstante, contempla que el BCN y el Gobierno podrán negociar otros esquemas alternativos o complementarios de recapitalización, tales como transferencias directas, asunción de deuda y la entrega de activos.
cON VACÍOS
“A todas luces se ve que los cambios contemplados en esta propuesta (de la nueva Ley Orgánica del BCN) tienen una fuerte influencia del FMI. Son interesantes y deben estar sujetos a una discusión muy amplia en la Asamblea Nacional”, declaró el economista Alejandro Arauz.
Indicó, al igual que Arana, que es “correcta” la recapitalización del BCN, lo cual podría resultar a “corto y mediano plazo”, pero “en el corto plazo se ve complicado frente a la crisis económica internacional, la caída de los ingresos tributarios, los retos del Gobierno en lo social y la retirada de la cooperación”.
SEGUIRÁ POLITIZADO
El economista Néstor Avendaño dijo que la propuesta “no agrega nada al fortalecimiento institucional del BCN, ni de la política monetaria, financiera y cambiaria”.
Indica que aunque se avanza “en cierta autonomía”, porque el presidente del BCN sería ratificado por el Parlamento, la ley no tipifica las “cualidades intelectuales” del presidente ni de los miembros del Consejo Directivo. Por ello, estima que seguirá “primando la confianza política y no la técnica”.
“El BCN se queda haciendo lo mismo, contando dólares de las reservas internacionales y córdobas en circulación. No contribuye al crecimiento económico del país”, subrayó.