- Denuncias de irregularidades y participación récord dominan comicios iraníes
TEHERÁN/EFE
La participación masiva y las sospechas de fraude marcaron las polémicas elecciones presidenciales de este viernes en Irán, en las que según los recuentos se perfila como ganador por amplio margen el actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, descartando incluso una segunda vuelta.
En medio de una guerra psicológica de cifras entre los seguidores del mandatario y el principal aspirante, el independentista Mir Husein Musavi —que se autoproclamó vencedor— el director del centro nacional electoral Kamran Danashyu aseguró que escrutado el 63.13 por ciento de las papeletas, Ahmadineyad marcha a la cabeza con un amplio margen.
Según los datos proporcionados por el Ministerio de Interior, con ese porcentaje de votos contados, Ahmadineyad había conseguido 14,011,662 votos.
En segundo lugar marchaba el candidato independiente por reformista, Mir Husein Musavi, con 6,575,844, cifra que representa el 31.02 por ciento del sufragio. De confirmarse las cifras haría innecesaria una segunda vuelta.
Nada más al cerrarse las urnas Musavi se proclamó vencedor con el 65 por ciento de los votos, y según sus informaciones se habrían cometido decenas de irregularidades.
“La actitud de este Gobierno fue muy mala, porque no supo aceptar el comportamiento de la gente que quería un cambio. Estoy seguro de que la persona que finalmente ganó estas elecciones fui yo. Lo hice con gran diferencia de votos sobre el segundo candidato”, afirmó.
Pero poco después, la agencia oficial de noticias IRNA afirmaba que Ahmadineyad había ganado con el 60 por ciento de los votos.
El ex primer ministro también denunció que numerosos votantes no pudieron ejercer su derecho a voto porque los colegios cerraron demasiado pronto. También indicó que se habían imprimido más papeletas de las necesarias, pero que aún así en muchos colegios de las grandes ciudades los votante no habrían podido ejercer el derecho a sufragio por carecer de las mismas.