Pocas tareas son más difíciles que la de juzgar el talento. Pero el supersónico tirador de San Diego State, Stephen Strasburg, da la impresión de ser un cheque al portador.
Strasburg, como se esperaba, fue la primera escogencia en el sorteo de reclutamiento de jugadores aficionados (draft) realizado el martes. A menudo hace cruzar su recta por la frontera de las 100 millas (103), dispone de terribles disparos de quiebre y su control es espectacular. Se asegura que está listo para lanzar ahora mismo en las Ligas Mayores.
Después de acumular registro de 8-3 y 1.57, con 137 ponches en 97 entradas en el 2008, Strasburg se convirtió en el único jugador colegial en formar parte del equipo que EE.UU. llevó a Beijing. Los demás eran profesionales. Y salió de China con 1-1 y 1.67, después de vencer a Holanda y tropezar ante Cuba.
En este 2009, con 20 años, 6’4 pies y 220 libras, Stephen coleccionó 13-1 y 1.32, en el beisbol universitario. Lanzó un no hitter y tuvo un partido de 23 ponches. Al final, cerró con 195 “fusilados” en 109 episodios, que han elevado su nivel de expectativas.
El martes lo seleccionó Washington y existen dudas sobre la posibilidad de que puedan firmarlo. Se dice que su agente, Scott Boras, desea un acuerdo por el rango de los 50 millones de dólares, algo nunca visto tras un draft, aunque tampoco se había visto un talento como el de Strasburg.
¿Será realmente Strasburg el fenómeno que se prevé? En el beisbol, grandes prospectos han terminado casi siempre convertidos en grandes fracasos. Desde Rick Monday, el primer escogido en el primer sorteo anual en 1965, las frustraciones superan holgadamente a los éxitos.
David Clyde (1973) es quizá el caso más emblemático. Tuvo 18-0 y 0.18 en el beisbol colegial. Texas lo seleccionó y lo firmó por 125 mil dólares, un gran capital en la época, pero fue un fracaso y antes de los 27 años su carrera había concluido con 18-33 y 4.63.
Hay excepciones como Darryl Strawberry (1980), Ken Griffey Jr. (1987), Alex Rodríguez (1993) y Joe Mauer (2001), pero una gran mayoría de primeros seleccionados han sido grandes decepciones. ¿De qué lado irá Strasburg? Ya lo veremos.