- Al menos 41 niños muertos y 22 heridos
El presidente de México, Felipe Calderón, anunció la apertura de una investigación para castigar a los culpables del incendio ocurrido en una guardería de la ciudad de Hermosillo, que hasta el momento se ha cobrado la vida de 41 niños, según el último balance oficial.
“México está hoy de luto”, dijo el mandatario poco antes de viajar a la capital del estado de Sonora, acompañado de varios ministros para expresar personalmente su solidaridad y apoyo a las víctimas de esta tragedia.
Tras reunirse con el gobernador de Sonora, Eduardo Bours, para coordinar el plan de ayuda a los familiares, Calderón visitó varios hospitales .
SEPULTAN A SUS PEQUEÑOS
“Dios nos la prestó un poco más”, dice Elmer con los ojos enrojecidos mientras Camila, su pequeña de 3 años, se aferra a su pierna, durante la misa celebrada en honor de Axel, de 2 años, quien murió junto con otros 40 niños en una guardería incendiada en el noroeste de México.
Las cuatro principales funerarias de Hermosillo, capital del estado de Sonora, se encuentran abarrotadas por la cantidad de niños que están siendo velados desde el incendio de la guardería ABC el viernes, en un triste escenario en el que los adornos son globos, peluches y dulces.
12 NIÑOS EN PELIGRO
Al menos 41 niños han muerto y 22 se encuentran heridos, 12 de ellos en peligro de muerte, tras el incendio registrado en la guardería ubicada en un barrio popular de Hermosillo.
La tragedia ha conmovido a la comunidad local, que habita una calurosa ciudad levantada en medio de un desierto y en la que habitan más de 700 mil personas, cuya alcaldía decretó tres días de duelo en memoria de los menores fallecidos.
“Aunque los niños no tienen que recibir misas de cuerpo presente, el obispo autorizó para que se hicieran estas misas, sobre todo para confortar a los padres que pasan por un trance muy difícil”, explicó el padre durante la misa de Cassel, de 2 años, que murió en el incendio y cuya madre embarazada no dejaba de acariciar el féretro mientras transcurría la ceremonia religiosa.
Las varias iglesias y la catedral principal celebran diversas misas en las que los pequeños ataúdes desfilan hacia el cementerio municipal, donde estaban programados 11 sepelios.