Las temporadas de música clásica son ya uno de los mayores eventos musicales en Nicaragua; que exigen dos retos para su total éxito: una acertada organización y la calidad interpretativa de los instrumentos musicales, en sus múltiples combinaciones de un lenguaje musical que emocione al público y que lo haga vibrar en toda la sensibilidad de su ser.
El auge de la música clásica en nuestro país no es un modismo o novísimo en el ambiente musical. Es producto de una tradición, basta citar a Abraham Delgadillo, Vegas Matus o José de la Cruz Mena. A esta numerosa lista se debe agregar a los homenajeados en esta VIII Temporada de Música Clásica: José simón Bellart, Emmanuel Espinoza, Eduardo Paniagua, Roger Barrera, Joy Croker y Gilberto Siles; unos como intérpretes y compositores y otros como maestros y directores.
Lo relevante en esta VIII Temporada de Música Clásica es la participación de Nicaragua, y no precisamente por los grandes intérpretes de nuestro país como la Orquesta Nacional de Nicaragua o la Camerata Bach. Todo lo contrario, sin quitarle su merecido mérito y prestigio a ambas instituciones musicales, lo relevante son aquellas agrupaciones que han logrado un alto nivel interpretativo, que demuestran la madurez y el dominio en lo instrumental y la nitidez y limpieza en lo musical.
La Orquesta de Cámara conservatorio de Música de la UPOLI constituida por docentes y alumnos destacados en sus respectivas especializaciones, todos bajo la dirección del experimentado maestro Gabriel Hernández García, quien estudió en el Instituto Superior de Arte de Cuba. Logró su mayor interpretación en el concierto en Re Menor de Bach, cuando se puso el público de pie.
La Banda Municipal de Managua, con sus veinticinco músicos se destacó por su gran nivel como banda de concierto y por ser muy versátil interpretando géneros muy variados; todos bajo la dirección del flautista y educador musical César Bermúdez Rodríguez. La Banda Municipal de Managua ha ganado en esta temporada prestigio profesional, sobre todo ahora, que cumple 30 años de haber sido fundada.
El logro más impactante a nivel social y musical es la participación de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Nicaragua; uno de los más hermosos proyectos artístico y cultural del Instituto Nicaragüense de Cultura, que a través de la iniciativa rectora de la Escuela Nacional de Música, es la institución matriz o modelo del Programa Nacional de Orquestas y bandas Juveniles e Infantiles de Nicaragua. La importancia de la Orquesta Sinfónica Juvenil es la participación directa de nuestro pueblo, captando y capacitando a todos aquellos jóvenes con grandes capacidades, donde sus habilidades se vuelven destrezas en la ejecución instrumental y musical. Ellos no solo sorprendieron con la nitidez interpretativa de La Vida Breve de Falla, sino también por la recreación interpretativa clásica de la Danza Húngara de nuestro folclor nacional; dirigida por Dennis Miranda Rojas.
La Orquesta Filarmónica Juvenil es otra expresión musical que destaca por la calidad de su música sinfónica desde hace cinco años. Lo integran jóvenes de diez y veintitrés años. A través de la entrega y disciplina han demostrado su excelencia, presentándose en escenarios de gran prestigio, como el Teatro Nacional Rubén Darío, Casa de los Tres Mundos y Banco Central de Nicaragua.
La guitarra sobresalió en la Orquesta de Guitarras de Nicaragua y el Trío de Guitarras Música para tres. La primera es única en su género, participando por primera vez en la IV Temporada de Música Clásica. En el 2007 es invitada al festival Internacional de Guitarras Corazón de América, tocando junto a la Orquesta de Guitarras de Costa Rica. La segunda está conformada por tres consagrados guitarristas: Julio Vásquez, Eduardo Araica y Andrés Sánchez, mostrando destrezas y majestuosidad en el ritmo, ejecución e interpretación. Paralelo a la Orquesta de Guitarras de Nicaragua sobresalen el talento juvenil de la Orquesta de Flautas Dulces, que dominan al técnica de la flauta dulce soprano, participando en conciertos didácticos y oficiales.
Otras agrupaciones de calidad profesional son : Kawibe`s Brass, que se destaca por el desarrollo de la música clásica, semi clásica y folclórica nicaragüense, todos bajo la dirección del Maestro Edwin Torres. Grupo Ibarra, que ha participado en todas las temporadas de música clásica, lograron que sus tres instrumentos , piano, flauta y cello se escucharan como un sólo , cuando interpretaron la canción irlandesa Bill Whelan de Reverdance. El Cuarteto de Saxofones Latino Sax, primero también en su género, logrando una destreza musical y una riqueza tonal, logrando un timbre de interpretación tierno y moderno, ya que este instrumento musical es el que más se aproxima a la voz humana. Finalmente Quinteto Nicabrass, que destaca por los instrumentos de metales, que ejecutan con precisión musical , egresados en viento metal en Alemania, han participado en importantes eventos musicales nacionales e internacionales.
La máxima de este VIII Temporada de Música Clásica se encuentra con la participación de la Orquesta Nacional de Nicaragua, rectora de la música académica y máxima institución musical de Nicaragua, órgano del Instituto Nicaragüense de Cultura ; con más de 28 años difundiendo en todo nuestro territorio la música clásica universal, así como de compositores nicaragüenses. Camerata Bach, que cultiva la música de los grandes maestros universales, es una agrupación de prestigio, que también se dedica al rescate y difusión de la música nicaragüense, logrando ser una referencia artística a nivel nacional y centroamericano.
Quinteto de Viento de la Sinfónica de Cuba ha dado a conocer lo mejor del repertorio universal escrito en este formato, por medio de una especial calidad musical y virtuosismo técnico. El broche de oro de la VIII Temporada de Música Clásica lo ofreció el guitarrista nicaragüense Isaac Bustos Orozco con una interpretación magistral del Concierto de Aranjuez. Se ha presentado como concertista en Canadá, México y Europa . y es el único que ha logrado un doctorado en música en Nicaragua.