Critican intención de constituyente

Es “elevar la parada” para una reforma parcial, dice Jarquín Las supuestas negociaciones para convocar a una asamblea constituyente son una estrategia para “elevar la parada” a las de las reformas constitucionales, según el coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín. Según el político que fue candidato presidencial en las elecciones del 2006, […]

  • Es “elevar la parada” para una reforma parcial, dice Jarquín

Las supuestas negociaciones para convocar a una asamblea constituyente son una estrategia para “elevar la parada” a las de las reformas constitucionales, según el coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín.

Según el político que fue candidato presidencial en las elecciones del 2006, con esa supuesta intención revelada el fin de semana pasado, “están ahora elevando la parada para después tratar de quedar en las reformas constitucionales parciales como mal menor”.

El presidente Daniel Ortega y su partido, el Frente Sandinista, ya han confirmado su interés en reformar la Constitución Política para restablecer la reelección presidencial sucesiva y por más de dos mandatos, que fue suspendida en las reformas constitucionales de 1995, y que a la fecha inhiben doblemente a Ortega, que ya gobernó por primera vez entre 1985 y 1990, cuando perdió la primera de tres elecciones.

Con una asamblea constituyente, el Gobierno podría lograr hasta una reforma total a la Constitución, y no sólo una reforma parcial en el artículo 149 que restringe la reelección, como el cambio de sistema político presidencial por uno parlamentario.

Para Jarquín, la idea “es una jugada del orteguismo que corresponde a la vieja treta de elevar la parada” y espera “que los diputados del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) no caigan en la trampa”.

Sin embargo, agregó que “desde el punto de vista democrático no hay un solo sistema político (…) porque lo que lo define a un país como democrático es que los votos se cuentan bien, que los votos de los ciudadanos se respeten, y eso no ocurre en Nicaragua”.

Además recordó el fraude cometido en las elecciones municipales de noviembre pasado, por el cual la oposición reclama al menos 40 de las 105 alcaldías municipales que el Consejo Supremo Electoral (CSE) entregó al partido de Gobierno.

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