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La Organización de Estados Americanos (OEA) anuló ayer en Honduras por consenso, incluido Estados Unidos, la disposición que excluyó a Cuba durante 47 años, abriendo las puertas a su reintegro si la isla lo solicita y se adhiere a los principios de la organización.
En Miami, el exilio cubano rechazó la histórica resolución, mientras en La Habana, la disidencia lamentó que el Gobierno de la isla rechace retornar a la organización, justo cuando cuenta con el apoyo de Latinoamérica y existe una distensión con el Gobierno estadounidense que encabeza el demócrata Barack Obama.
La resolución aprobada ayer en la ciudad de San Pedro Sula deja claro que la “participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y los principios de la OEA”.
De esta forma, la decisión de regresar o no a la OEA dependerá de La Habana, que tendrá que ajustarse a los valores democráticos y de derechos humanos por las que se rige el máximo organismo hemisférico.
No obstante, Cuba ha reiterado su rotundo rechazo a regresar a un organismo al que ha tildado, entre otras cosas, de “basurero”.
UN PÁRRAFO CRUCIAL
El documento recoge aspectos importantes en su preámbulo, al destacar que la plena participación de los Estados miembros de la OEA se guía “por los propósitos y principios establecidos” por el organismo interamericano en la Carta de la organización.
También por sus instrumentos fundamentales relacionados con la seguridad, la democracia, la autodeterminación, la no intervención, los derechos humanos y el desarrollo, agrega la resolución.
Este párrafo es crucial, dado que incluye las exigencias de todos los países, especialmente de EE.UU. por un lado, y de Venezuela, Nicaragua y Honduras, entre otros, por otro.
Precisamente, el texto aprobado había recibido hasta la madrugada del miércoles el apoyo de casi todos los 34 países de la OEA, pero los miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), organización de la que forma parte Cuba, habían mantenido reservas.
ZELAYA: HONROSA RECTIFICACIÓN
Los países presentes coincidieron en celebrar la resolución adoptada que, en palabras del presidente anfitrión, Manuel Zelaya, supone una “sabia y honrosa rectificación”.
“Que la Resolución VI adoptada el 31 de enero de 1962 en la octava reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores, mediante la cual se excluyó al Gobierno de Cuba (…) queda sin efecto”, dice la resolución leída por la canciller de Honduras y presidenta de la asamblea, Patricia Rodas.
“Que la participación de Cuba en la Organización de Estados Americanos será resultado de un proceso iniciado a solicitud del Gobierno de Cuba”, continúa el texto, que le entrega la iniciativa a Cuba para pedir su reincorporación.
“Pido entonces a la plenaria que lo ratifiquemos por aclamación”, dijo Rodas, tras lo cual la aprobación del texto fue recibida por un aplauso en la plenaria de la 39 Asamblea General de la OEA.
El texto fue debatido arduamente y palabra por palabra por las delegaciones desde el inicio de la asamblea el martes en la ciudad hondureña, ya que todos los países apoyaban revertir la exclusión de Cuba, pero disentían en si debían imponerle condiciones para su retorno.
La resolución aprobada indica que para retornar Cuba debe cumplir “con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA”, que entre otros incluye la Carta Democrática del organismo.
“La resolución de hoy (ayer) da respuesta a una división histórica” en el continente, dijo en la plenaria el responsable para América Latina del Departamento de Estado, Thomas Shannon, quien quedó a cargo de la delegación estadounidense tras la partida de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, para unirse al presidente Barack Obama en Medio Oriente.
“Removemos un impedimento histórico para la participación de Cuba (…), pero también establece un proceso para entablar contactos con Cuba basado en los principios y prácticas de la OEA y el sistema interamericano”, señaló Shannon.
ORTEGA: CUBA NO PIDE RETORNO
“Cuba no está pidiendo incorporarse a la OEA ni le interesa”, dijo durante la plenaria el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien afirmó que este paso que tomó la OEA borra un “error histórico”. “Esperamos que el siguiente paso sea la suspensión del bloqueo de Cuba, que es una demanda de la humanidad”, dijo Ortega.
La resolución que abre las puertas a la reincorporación de Cuba señala que el paso dado este miércoles es continuación de “la apertura que caracterizó” la Cumbre de las Américas de abril, cuando el presidente estadounidense, Barack Obama, ofreció mejores relaciones con la región.
Desde que Obama llegó al poder hace cuatro meses, el mandatario dijo que la política de su país hacia Cuba había sido un fracaso y ha tomado pasos concretos para tratar de acercarse a La Habana, como levantar algunas sanciones vigentes por décadas y abrir un diálogo sobre migración y otros temas.
EXILIO REPUDIA DECISIÓN
En Miami, Florida, dirigentes del exilio cubano criticaron la histórica resolución de la OEA y sostuvieron que el Gobierno de La Habana no cumplirá con los principios democráticos que debe defender la entidad hemisférica.
“La decisión que adoptó la OEA es un colapso ideológico de la democracia en el hemisferio”, dijo Orlando Gutiérrez, del Directorio democrático cubano.
“Lo que han hecho es quitar un filtro para permitir que existan en América Latina gobiernos totalitarios y de partido único. Era lo que buscaban los presidentes como (el venezolano Hugo) Chávez, (el nicaragüense, Daniel) Ortega y (el ecuatoriano, Rafael) Correa”, agregó.
Andy Gómez, experto del Centro de estudios cubano-americanos de la Universidad de Miami, consideró que “permitir el retorno de Cuba sin que acepte y firme la carta democrática de la OEA desbarata los fines de la institución”.
“La OEA pierde toda credibilidad en el hemisferio y es una falta de respeto a otros países que cumplen las reglas de la organización”, dijo.
Por su parte la representante por Florida en el Congreso, la republicana Ileana Ros-Lehtinen, afirmó que “la decisión de hoy (ayer) de la OEA es una afrenta al pueblo cubano y a todos los que luchan por la libertad, la democracia y los derechos humanos”.
“Con una Latinoamérica hostil a Estados Unidos como la que heredó del Gobierno de Bush, creo que esta decisión es una victoria de la administración de Barack Obama por la forma en que manejó el reingreso de Cuba a la OEA”, consideró Joe García, ex director de la Fundación Cubano-Americana, y ex candidato demócrata al Congreso en 2008.
LA PALABRA LA TIENE CUBA
“Cuba tiene ahora la palabra sobre si quiere reingresar y, si lo hace, tendrá que aceptar los principios básicos que defiende la organización, que son el respeto a las formas democráticas y a los derechos humanos. Ésa es la posición que sostiene Estados Unidos”, recordó.