- Director de política exterior de la Fundación Naumann se reunió el sábado con Montealegre
Para el director de política exterior para América Latina de la fundación alemana Friedrich Naumann, Harald Klein, existe en la región una tendencia creciente hacia el “populismo con matices totalitarios y hasta fascistas, como en Venezuela”, desde donde estima que el presidente Hugo Chávez Frías compra con los recursos del petróleo la libertad política de otras naciones como Nicaragua, Bolivia, Ecuador y ahora Honduras.
Klein ofreció el sábado en Managua una conferencia de prensa junto a diputados de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), con quienes almorzó en el Hotel Intercontinental de Metrocentro.
La semana pasada Klein también coincidió con el diputado liberal Eduardo Montealegre, en una conferencia internacional en Venezuela, sobre las libertades y la democracia.
El funcionario alemán justificó su preocupación porque países como Venezuela actúan con “una ideología que tiene una cierta característica imperialista, como dijo (en la conferencia internacional) Mario Vargas Llosa: tratando de sobornar a otras naciones con el petróleo”.
“Veo un peligro de real intromisión en la política de varios países, de lo que siempre éstos han acusado a los Estados Unidos. Pero ahí está comprándose la política con dinero y es algo preocupante”, insistió Klein.
Klein explicó que visitó Nicaragua con el objetivo de conversar con diferentes personajes sobre el rumbo de la política nicaragüense, aunque no se conoció de otras reuniones fuera de la BDN.
DEMOCRACIA EN RETROCESO
A juicio de Klein, la democracia en Nicaragua, al igual que en Venezuela, atraviesa por “un momento crítico”, y así siguen el resto de países que tienen una u otra participación en la iniciativa de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), que impulsa Chávez.
Según Klein, el deterioro de la democracia en Nicaragua y Venezuela se evidencia en “las restricciones a las libertades individuales de los ciudadanos y el afán de los gobiernos en crear estructuras corporativas, para favorecer a aquéllos que tienen obediencia y sumisión a la política oficial, que no es nada favorable para una discusión de una política democrática que nosotros defendemos en todo el mundo como una fundación liberal”.
Además, comentó que es preciso que en Nicaragua se aclare y solucione el fraude cometido en las elecciones municipales de noviembre pasado en el país, y por el cual Montealegre y otros cuarenta candidatos liberales han reclamado.
Klein agregó que “el próximo proceso electoral (nacional) está relativamente cerca y hay que aprender de los errores del pasado”, para sugerir que se encuentre una solución a éste, a propósito de la cual la BDN presentó una propuesta la semana pasada, con la que buscan restituir la institucionalidad en Nicaragua.
Por su parte Montealegre comentó que en Venezuela él no se refirió a la política de ese país, “para exigir con ese respaldo moral que Chávez se abstenga de referirse a la política nicaragüense”, como estimó ha hecho aquí el mandatario venezolano.
Klein y Montealegre coincidieron en que el socialismo es un movimiento fracasado, cuya diferencia con el liberalismo es que “el socialismo trabaja para hacer pobres a los pocos que tienen mucho y nosotros para hacer ricos a los muchos que tienen poco”, precisó Montealegre.
A esto, Klein agregó que él se abstiene de hablar sobre el socialismo del siglo XXI, “porque éste ahora o en el siglo XIX o XX, nunca ha demostrado su utilidad para el pueblo. Ha fracasado. Entonces, ¿para qué recalentar ideas que han comprobado ya en muchos países del mundo que no funcionan?”.