CORRESPONSAL / GRANADA
Con la colorida procesión de ofrendas culminó ayer el novenario a la Virgen María Auxiliadora, en Granada, luego de una semana de actividades religiosas propias de los católicos devotos de la imagen.
Esta peculiar procesión pone de manifiesto la expresión popular del pueblo católico de Granada, que aún en medio de sus dificultades económicas que comparten con el resto de nicaragüenses, llevan pequeños obsequios a la Virgen manteniendo así su tradición.
Las madres llevan a sus niños vestidos con trajes típicos y entre los obsequios ofrecen arroz, frutas, verduras, gallinas, gallos, escobas, mechas de lampazo y otros productos que surten las necesidades en el templo de la milagrosa y querida imagen.
En el corazón del mercado municipal los encargados arreglaron el altar y lo adornaron con flores de mayo, mientras la imagen fue colocada en un canasto con frutas, verduras y perecederos.
Con el rezo del rosario inicio la actividad y luego la imagen fue cargada en hombros de sus fieles para ser trasladada a la iglesia María Auxiliadora, en medio de una expresión de fervor avivada con música de viento.
PETICIONES
María de la Cruz Bonilla organizó la actividad en ausencia de doña Berta Gómez, quien es la encargada de la procesión desde hace tres décadas. Dijo que esta expresión de fe tiene mucho arraigo en la población católica de Granada desde antaño.
Explicó que los promesantes llevan ofrendas a la imagen en agradecimiento por favores recibidos durante el año. En particular la señora Bonilla pidió a la Virgen trabajo, salud y mucha fe para inculcarla a las nuevas generaciones.
Por su parte Ligia Flores, quien dijo que pagaba una promesa porque la Virgen sanó a su hija de una rara enfermedad en el estómago, pidió por que haya trabajo y mucha paz en Nicaragua.