Aun cuando nuestra capacidad de asombro debería estar agotada, no dejó de sorprendernos el hecho de que hayan atrapado a Manny Ramírez utilizando drogas para mejorar su rendimiento.
Aun con su personalidad estrafalaria, el tipo parecía capaz de alcanzar lo que ha conseguido a puro talento y en cierto modo se le apreció más porque no se le asociaba con los esteroides, un detalle que salpicó carreras de muchos astro del juego.
José Canseco ha sido un consumidor de esteroides confeso, mientras que Sammy Sosa, Mark McGwire, Barry Bonds y Roger Clemens, entre otros, han estado bajo sospechas que cada vez lucen más ciertas.
Pero en los últimos meses se ha agregado a la lista Alex Rodríguez y ahora es el turno de Ramírez. En su defensa, dijo que lo habían examinado al menos 15 veces y que siempre salió limpio, como si eso lo ayudara.
A Ben Johnson lo habían examinado a cada instante antes de atraparlo en Seúl 88, durante la Olimpiada. Y esto que el atletismo tiene políticas rigurosas para el control de sustancias.
De modo que Ramírez ha manchado su carrera, lo mismo que Rodríguez y cada atleta vinculado al uso de esteroides. Todos ellos hicieron trampa. Compitieron de forma desleal y, como todo bandido, pensaron que jamás serían atrapados.
Lo que uno se pregunta es ¿quién será el próximo? Por ahora, entre las estrellas de calibre sólo sobreviven Albert Pujols, Johan Santana, Derek Jeter, David Ortiz y Vladimir Guerrero.
Glenn Dickey, notable columnista del área de la Bahía en San Francisco, dice que todo es hipocresía y que votará por todos estos atletas cuando sean elegibles al Salón de la Fama.
Su argumento es que los esteroides no son una bala mágica que transforma a un mediocre en gran jugador y pone de ejemplo a Marvin Benard, quien no fue más que un pelotero marginal, señala Dickey, pese a haber consumido la sustancia.
Es cierto. Pero cuando la sustancia detiene tu envejecimiento, aviva reflejos y agudiza tu vista, ya estás haciendo trampa. ¿Con qué necesidad A-Rod se metía esteroides siendo mejor que todos los jugadores? Por inseguro, o por arrogante, pero cayó en la trampa.