- Intensos combates entre rebeldes y fuerzas del Gobierno
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Los rebeldes tamiles de Sri Lanka aseguraron ayer domingo que los bombardeos de las fuerzas gubernamentales dejaron más de 2,000 civiles muertos en 24 horas, pero los militares desmintieron la acusación.
“Más de 2,000 civiles inocentes murieron en las últimas 24 horas”, afirmaron los Tigres de Liberación de Ilam Tamil (LTTE) en un comunicado difundido en su página internet, Tamilnet.com.
La mayoría de las víctimas fueron “descubiertas en búnkeres y en tiendas de lona”, según Tamilnet.
En principio, las fuerzas armadas srilanquesas tienen orden de no usar armas pesadas contra el enclave de los Tigres, a fin de preservar la vida de los civiles atrapados.
“No hemos utilizado armas pesadas en la zona en la que Tamilnet afirma que murieron civiles”, declaró el portavoz.
En un comunicado, los militares acusaron incluso a los rebeldes de haber disparado con morteros sobre civiles, con el objetivo de “ensuciar la imagen de las fuerzas de seguridad ante la opinión pública nacional e internacional”.
BARRERAS A MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Ha sido imposible verificar las informaciones con fuentes independientes, puesto que los periodistas no pueden viajar libremente a la zona.
De hecho, un equipo de un canal de televisión británico fue expulsado de Sri Lanka ayer domingo luego de difundir acusaciones de malos tratos contra los 200,000 tamiles que están hacinados en campamentos de refugiados administrados por el Gobierno, una acusación negada por las autoridades de Colombo.
Por otra parte, el ejército srilanqués indicó que había descubierto una construcción que podría haber sido concebida para servir de escondite submarino al líder de los rebeldes tamiles, Velupillai Prabhakaran.
Invisible desde hace 18 meses, “Tigre Número Uno”, como se le llama, encabeza desde hace 37 años una guerrilla violenta y extremista. Como su jefe, los Tigres prefieren morir antes que deponer las armas, y siempre llevan con ellos una pastilla de cianuro.
El Gobierno de Sri Lanka, ex colonia británica, está convencido de haber ganado la guerra contra la rebelión más temible y mejor organizada del mundo, que controlaba hasta hace dos años un tercio de los 65,000 kilómetros cuadrados de la isla, poblada por 20 millones de personas.