En víspera de iniciar el ciclo agrícola 2009-2010, que arrancará a mediados de mayo próximo, las microfinancieras y el Gobierno se preparan para anunciar detalles del plan operativo contra los miembros del Movimiento No Pago, que incluirá, entre otras medidas, denunciar ante el Ministerio Público a los campesinos que han agredido verbal y físicamente a funcionarios de las microfinancieras en el interior del país.
El presidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), Julio Flores, aseguró que el plan podría estar listo la próxima semana y será presentado a todo el sistema microfinanciero.
El plan operativo contra morosos contempla agilizar las investigaciones de al menos 20 denuncias de agresiones físicas, en contra de funcionarios de las microfinancieras que operan en Camoapa, Río Blanco, Juigalpa y Matiguás, entre otros municipios, precisó Flores.
El directivo de Asomif planteó la necesidad de estabilizar las zonas en conflicto, para agilizar el desembolso de créditos antes del inicio del ciclo de siembra de este año, porque ese sector financiero pretende colocar en préstamos para productores al menos 2 mil millones de córdobas, de los ocho mil millones que se necesitan para financiar los tres períodos de siembra: primera, postrera y apante.
“Con la entrada del ciclo agrícola, es muy importante que nos den las garantías en estos municipios de que se pueden colocar los créditos adecuadamente, porque estos grupos en algunas zonas continúan amenazando y provocando problemas”, acotó.
NO HABRÁ FINANCIAMIENTO
Reiteró que las financieras no van a dar financiamiento a los productores que se encuentren en mora y pertenezcan al llamado Movimiento del No Pago (deudores morosos).
El conflicto entre las microfinancieras y esos morosos surgió a finales del año pasado, tras la formación del Movimiento de Medianos y Pequeños Productores, Comerciantes y Microempresarios del Norte, que aglutina a unos 10 mil deudores que demandan a las financieras la reestructuración de sus deudas que ascienden a unos 38 millones de córdobas, según sus cálculos.
Los morosos tomaron fuerza luego que el presidente Daniel Ortega, durante un viaje al norte del país, los azuzara para protestar contra las financieras. Eso ocasionó que algunos de los campesinos quemaran la oficina de una financiera.