- Edmundo Jarquín y experto francés coinciden en la falta de candidato ideal en oposición
La oposición nicaragüense continúa arrastrando su unidad como una tarea pendiente frente al gobierno de Daniel Ortega y ésta es una lección que nuevamente mostró la encuesta más reciente realizada por la firma M&R Consultores, hecha entre el 18 de marzo y el 9 de abril, según el coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín.
Para el también ex candidato presidencial en el 2006, la encuesta revela que “Ortega ha logrado fidelidad de su base política, pero no ha logrado expandirla en lo más mínimo”, pues el estudio estima que el Frente Sandinista tiene ahora un 32 por ciento de simpatizantes.
Sin embargo, anota que otro resultado interesante es “el gran desaliento y frustración (de los nicaragüenses) al no ver una opción política realista y alternativa al orteguismo”, un dato que a su juicio explica la alta abstención (alrededor del 50 por ciento) que habría en el país si las elecciones presidenciales fueran en este momento, mientras los nicaragüenses que se identifican como independientes, es decir ajenos a cualquier partido político, presentan un crecimiento sostenido, que en la encuesta suma el 46.8 por ciento.
EXPERTO FRANCÉS ANALIZA REELECCIÓN
La semana pasada el director del Instituto de Altos Estudios sobre América Latina de la Universidad de París, Georges Couffignal, visitó Managua para impartir una conferencia sobre los populismos en América Latina y en una conversación con LA PRENSA mencionó que para él en el mundo de la democracia la reelección no es un problema, sino la falta de competencia en condiciones de igualdad.
También cuando la oposición no logra presentar una opción fuerte, sino varias candidaturas fragmentadas, facilita el triunfo del mismo gobernante de turno.
“La reelección no es un problema, no tiene nada que ver hoy en día cuando las democracias existen. Lo que sí es fundamental es que si un gobernante acapara todos los medios del aparato estatal, todos los medios de comunicación, el dinero de la campaña, ahí sí es un problema muy peligroso para la democracia”, aseguró Couffignal.
Para Jarquín, el ejercicio de la encuesta que midió la preferencia paralela entre quienes a la fecha se mencionan como “presidenciables” y a quienes Ortega vencería aún con la minoría del 32 por ciento, deja como lección que “si no hay unidad democrática, no se derrota a Ortega, de tal manera que la mayor responsabilidad de todos los dirigentes democráticos es darle versión a esa demanda de los nicaragüenses, que haya una opción realista en términos de que le pueda ganar a Ortega y creíble en término de deseabilidad”.
“SORPRESAS POSITIVAS”
Jarquín también se expresó “sorprendido positivamente” por el liderazgo que marca la encuesta del ex candidato presidencial y actual diputado liberal Eduardo Montealegre, quien logra el 29.1 por ciento de preferencias.
Esto lo califica como “un porcentaje nada despreciable”, porque Montealegre se conserva “muy fuerte” tras las elecciones del 2006 y a pesar de las campañas de desprestigio dirigidas desde el Gobierno.
Además, Jarquín celebró que a pesar de no ser funcionario o diputado con una proyección cotidiana, casi dos años y medio después de las elecciones presidenciales en las que él surgió como candidato presidencial por la muerte repentina del aspirante Herty Lewites, hoy —según la encuesta— ocho de cada diez nicaragüenses dicen que lo conocen y cinco de esos ocho aseguran que le agrada, aunque a otros tres no.
Jarquín dice que ese desagrado no es algo que le sorprenda porque ese tipo de sentimiento crece entre “los orteguistas” y eso es un indicio de que éstos identifican su papel de opositor.
Sin embargo, la misma encuesta refleja que a Jarquín sólo lo identifica como líder de la oposición uno de cada cien nicaragüenses.