- Promete a presidentes de Centroamérica buscar solucionesa las redadas que provocan las deportacionesde inmigrantes
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Notas Relacionadas > El presidente Barack Obama se comprometió verbalmente ayer a revisar algunas políticas de inmigración, particularmente un alerta anticipada cuando se trata de deportación de indocumentados con antecedentes policiales que podrían agravar los problemas de seguridad en sus países de origen, dijeron varios presidentes centroamericanos.
Obama y sus colegas del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), formado por Honduras, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Belice, analizaron también la reforma migratoria y ampliación de un estatus temporal migratorio para todos los centroamericanos, así como aspectos de la campaña contra las drogas.
Los presidentes de Centroamérica pidieron a Obama apoyos para la reunificación familiar, acuerdos para acoger a trabajadores agrícolas y suspensión de las deportaciones.
“Se le planteó (a Obama) la posibilidad de apoyar la reunificación familiar de los migrantes y de acuerdos para acoger trabajadores agrícolas y de otras áreas que puedan establecerse en Estados Unidos y de disminuir la cantidad de deportados. Obama fue muy receptivo”, indicó el presidente de Honduras, Manuel Zelaya.
El mandatario de El Salvador, Antonio Saca, señaló que Obama se comprometió a buscar soluciones para el tema de las redadas que provocan deportaciones masivas.
“El tema de las deportaciones es muy grave y el presidente Obama se ha comprometido en revisar el tema”, indicó.
Saca señaló que también se logró el compromiso para estudiar la posibilidad de que los inmigrantes en Estados Unidos “que gozan del TPS (protección temporal) puedan calificar directamente” para el permiso de residencia.
Los países centroamericanos en conjunto tienen la segunda mayor cantidad de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos después de México. Las remesas de sus connacionales representan en promedio un 10 por ciento del Producto Interno Bruto de la región.
“El presidente Obama ha mostrado una gran apertura”, dijo Manuel Zelaya, de Honduras. “Estamos sumamente satisfechos de su actitud frente a problemas de seguridad, migración y aspectos eminentemente de cooperación que existen entre nuestras naciones”, agregó.
El compromiso fue hecho ayer en el día final de la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago.
CUBA FUERA DE AGENDA
Un alto funcionario de la Casa Blanca dijo que Obama abordó también con los presidentes centroamericanos aspectos de la crisis económica, el comercio y seguridad, y que el tema de Cuba, parte importante del debate en la Cumbre, “no fue abordado”.
Tampoco hubo un “diálogo a profundidad” entre Obama y el presidente nicaragüense Daniel Ortega y la reunión en general transcurrió en un ambiente de cordialidad, dijo el informante que habló bajo condición de anonimato debido a que el encuentro presidencial fue privado.
El presidente de Guatemala, Álvaro Colom, indicó que Obama ofreció atender el reclamo de los centroamericanos sobre “la posibilidad de tener información anticipada de las deportaciones, por si vienen criminales” a sus países de origen.
La idea, según Colom, es que cuando inmigrantes buscados por la justicia sean arrestados, no debieran quedar libres al llegar a su país de origen, como ocurre actualmente, sino continuar detenidos y hacer que cumplan sus condenas.
TPS PARA TODO EL ISTMO
Dijo también que los presidentes pidieron que el TPS, el estatus de protección temporal que mayormente beneficia a salvadoreños, sea extendido a todos los demás inmigrantes centroamericanos, a fin de permitirles vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos mientras dure ese permiso.
“No hay una promesa, pero se está trabajando”, declaró Colom.
Dijo que en el tema de las drogas “pedimos combatir todos juntos el narcotráfico” y dotar de mayores recursos a los países centroamericanos, que son parte de la Iniciativa Mérida, pero que apenas reciben unos 50 millones de dólares, la décima parte de lo que recibe México en el mismo programa.
El presidente Obama expresó a los países centroamericanos su deseo de ser un “socio efectivo” y destacó la “larga historia de relaciones” entre EE.UU. y América Central.
PROPONE ALIANZA POSITIVA
Al comienzo del encuentro, Obama había estrechado la mano del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, con el que también se pudo ver que conversaba durante unos instantes.
En su discurso inaugural de la Cumbre de las Américas, el viernes, Ortega había arremetido contra la política exterior estadounidense tradicional y acusó a Washington de, entre otras cosas, mantener una política “colonialista” hacia Puerto Rico y “represiva” hacia los inmigrantes.
En su intervención entonces, Obama le replicó que le agradecía que no le culpara del intento de invasión de Cuba por parte de EE.UU. en 1961, cuando él tenía tres meses y medio.
Al término del encuentro de ayer, un alto funcionario estadounidense indicó que Ortega, como presidente de turno del SICA, presentó las posiciones de consenso de los países centroamericanos sobre los asuntos que les resultan importantes.
La fuente describió la reunión como “una conversación constructiva centrada particularmente en los asuntos que son más relevantes a los Estados centroamericanos”.
Según explicó el alto funcionario, el impacto de la crisis económica, asuntos sobre inmigración, el comercio y la seguridad “figuraron de manera muy notable en la agenda” de la reunión.
“El Presidente dejó claro su deseo de continuar la construcción de una alianza basada en el ambiente positivo” de la Cumbre, para conseguir “resultados concretos”, explicó el alto funcionario.
Según la fuente, Cuba no salió a relucir en este encuentro, a diferencia de lo ocurrido en una sesión similar el sábado entre Obama y los países sudamericanos.
ORTEGA SIGUE SU ATAQUE
Durante la reunión, Obama se dirigió al nuevo presidente salvadoreño, Mauricio Funes, al que felicitó por su victoria en las elecciones de marzo.
El único presidente centroamericano que ayer actuó con pesimismo fue Daniel Ortega, quien dijo que “Obama es el presidente de un imperio, ese imperio tiene sus reglas, él no puede cambiarlas, tiene que lidiar con ellas”.