Watchmen

Las fallas de la fidelidad Tuve la oportunidad de disfrutar la lectura de Watchmen el año pasado, gracias a la gentileza de mi amigo Bismarck Rodríguez. Los vientos ya anunciaban la versión para cine del considerado mejor cómic en la historia, único en ser parte de las 100 mejores novelas de todos los tiempos, según […]

  • Las fallas de la fidelidad

Tuve la oportunidad de disfrutar la lectura de Watchmen el año pasado, gracias a la gentileza de mi amigo Bismarck Rodríguez. Los vientos ya anunciaban la versión para cine del considerado mejor cómic en la historia, único en ser parte de las 100 mejores novelas de todos los tiempos, según la revista Time.

El cómic cruza las fronteras de la banalidad y se convierte en arte en esta obra escrita por Alan Moore y dibujada por David Gibbons. Watchmen es sensual, violenta, sórdida y desgarradora. Tan compleja que le dije a Bismarck al regresársela, muy en contra de mi voluntad confieso, que estaba de acuerdo con Moore, quien afirmó que su historia era demasiado compleja para ser filmada.

Dos años después los hechos dieron la razón al excéntrico escritor. La versión del director Zack Snyder es servilmente leal a la obra original, tanto que termina convirtiéndose en el principal enemigo de su película.

Transcurre el año 1985 de una realidad alterna. Estados Unidos ha resultado victorioso en la Guerra de Vietnam y Richard Nixon está en su tercer período de gobierno. Los Watchmen (Vigilantes) se encuentran retirados, debido a una orden gubernamental. Sin embargo, el asesinato de uno de ellos obliga a que el único vigilante enmascarado activo, por cuenta propia, (el amargado y violento Rorschach) emprenda una investigación porque sospecha que detrás de esta muerte se encubre una conspiración política, para acabar con estos perturbados superhéroes y precipitar una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Snyder se hizo popular por encuadrar perfecta y fielmente las mutilaciones y destajos de otro cómic, 300 (2007). Antes de eso, su única producción fue la comercial El amanecer de los muertos (2004).

Con tan pobres antecedentes, no entiendo cómo pensaron que podía lidiar con la densa narrativa de Watchmen. Para Snyder, la solución menos complicada fue reutilizar la fórmula de 300, es decir, reproducir casi de forma íntegra la novela gráfica, cuadro por cuadro. Pero, sacrificó mucha de la riqueza narrativa y reflexiones sociológicas y políticas que transformaron a “Watchmen” en el Santo Grial del mundo cómic.

El resultado de este proceso es un filme de 2 horas y 50 minutos, conocido y predecible para los fanáticos, pero complicado y difícil de entender para el grueso del público. Snyder fue tan exageradamente fiel, que empalagó a los seguidores del género y desencantó a quienes esperaban encontrar una entretenida película de superhéroes.

Sin embargo, no desestime la cinta totalmente. A lo largo de ésta hay escenas en las que Snyder se arriesga a serle infiel a la obra, y terminan siendo entretenidas, principalmente en la secuencia de créditos inicial y en la intensa pelea que da pie a la trama. No es que ser leal sea malo, pero tampoco hay que serlo hasta la muerte. Cuando de adaptar películas se trata, aclaro.

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