- Hodgson confía en la clasificación del club costeño
CORRESPONSAL/ BLUEFIELDS
La dirección del equipo Costa Caribe inscribirá a tres nuevos lanzadores surgidos de la pasada 58 Serie del Atlántico que se celebró recientemente en Bluefields, Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS), y botará a tres de sus jugadores por bajo rendimiento.
Los contratados responden a los nombres de Junior Téllez, salido del Corn Island; John Moses, de Bluefields, y el experimentado Oscar Chow, de Prinzapolka.
Téllez, Moses y Chow se unirán al cuerpo de lanzadores, en sustitución de Carl Woods, Wilfredo Salomón y Kirby Mattis, según dio a conocer a LA PRENSA el timonel costeño Davis Hodgson.
Sin embargo, Hodgson aclaró que Mattis se mantendrá en el roster del equipo, pero en la reserva. “Los otros dos compañeros, que son mayores, esos sí se trasladan a sus casas”, dijo el mentor costeño.
Este fin de semana inicia en el Estadio Glorias Costeñas de Bluefields una serie de cuatro juegos contra el equipo Toros de Chontales, despegando el próximo viernes, a la 1:00 p.m.; sábado habrá otro partido y el domingo doble jornada.
EL NÚMERO ES SEIS
El viernes abrirá Kenly Chang y Oscar Chow lo hará el sábado. A primera hora del domingo lanzará Keller Hodgson, y a última hora el lanzador será seleccionado posteriormente.
De acuerdo con Hodgson, el número mágico para la Costa Caribe para clasificar a la segunda ronda es seis y no ocho, a como lo asegura un medio de circulación nacional.
“Cualquier combinación de tres y tres, tres que ganemos nosotros y tres que pierda el Chinandega, automáticamente nos da la clasificación, pero si ellos ganan sus seis nosotros tenemos que ganar nuestros seis juegos”, explicó el timonel de la Costa Caribe.
En Bluefields, los fanáticos esperan como agua de mayo la llegada del viernes 17, 1:00 p.m., cuando se cantará el play ball y se podrá disfrutar nuevamente de los juegos de Primera División, a como se disfrutó durante los años ochenta, cuando Carel Lampson, Gilbert Smith, Ray Carter, Early Britton, entre otros, hacían estremecer las graderías del Glorias Costeñas luego de sus poderosos batazos.