- Cabrera no está solo en San Diego
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DESDE SAN DIEGO /CALIFORNIA
Everth Cabrera no es el único pinolero en los Padres. A Paul Navarro y Mike Tompkins, del equipo de trabajo de San Diego, también les corre sangre nicaragüense por sus venas y son big leaguers en sus respectivas áreas de trabajo.
Navarro, de 36 años, es el asistente del entrenador físico, Todd Hutcheson, desde mediados de la temporada del 2005. Se inició en la organización en el 2000, debutando en la categoría Rookie, así que siguiendo la misma ruta de los peloteros tuvo que trabajar duro para ascender y llegar a las Ligas Mayores.
“Aquí estoy en las Grandes Ligas de mi trabajo y lo estoy disfrutando. Esto es lo más alto a lo que podía aspirar cuando comencé mis estudios y lo he conseguido”, dice Navarro, quien nació en los Estados Unidos, pero de padres nicas.
Navarro ha trabajo de cerca con Everth para que esté en plena forma física. “Ha sido de mucho apoyo para mí y se nota que es muy competente”, asegura Cabrera.
Por su parte, Tompkins lleva 13 años con los Padres y tras comenzar como asistente del coordinador de vídeo del equipo, ahora tiene el puesto de jefe. Eso sí, asegura que son los peloteros los que ganan buen dinero, ellos no tanto, aunque naturalmente es un gran trabajo. “Me conformaría con el salario mínimo (400 mil dólares) que tienen los jugadores”, bromea.
Tompkins nació en esta ciudad y aquí mismo estudió en la universidad estatal, alcanzando la licenciatura en Artes con grado en Español, además de Telecomunicaciones y Filmaciones.
Se siente orgulloso de su ascendencia multicultural, especialmente de la nicaragüense. “Mi abuelo era el cubano Manuel Cueto, quien fue importante para el beisbol nicaragüense”, dice con afecto. Cueto se convirtió en 1933 en el primer pelotero con experiencia en Grandes Ligas, que jugó en Nicaragua
Tompkins le dio a Cabrera una copia de su primer juego y como parte de su trabajo abrió una carpeta para que el nandaimeño pueda revisar cualquier vídeo que necesite de sus ejecutorias en el campo.