Josef Fritzl no logró ocultar por mucho tiempo su rostro y sus culpas. Ayer finalmente se declaró culpable de todo. (LA PRENSA/AP/Helmut Fohringer)

“Monstruo de Amstetten” confiesa todos sus crímenes

Sorprende al jurado al declararse culpable SANKT POLTEN, Austria/EFE Culpable de todos los cargos, incluido “asesinato por omisión de socorro”: ése fue el inesperado cambio de actitud de Josef Fritzl ayer durante el proceso que le juzga por haber encerrado en un sótano y violado a su hija Elisabeth durante 24 años. Apenas habían pasado […]

  • Sorprende al jurado al declararse culpable

SANKT POLTEN, Austria/EFE

Culpable de todos los cargos, incluido “asesinato por omisión de socorro”: ése fue el inesperado cambio de actitud de Josef Fritzl ayer durante el proceso que le juzga por haber encerrado en un sótano y violado a su hija Elisabeth durante 24 años.

Apenas habían pasado unos segundos desde que accedió a la sala de la Audiencia Provincial de Sankt Polten donde se le juzga, cuando Fritzl, el llamado “Monstruo de Amstetten” tomó la palabra para sorprender al tribunal y al restringido número de medios presentes.

“Me reconozco culpable”, admitió el jubilado de 73 años, sólo dos días después de haber rechazado su responsabilidad en los dos delitos más graves que se le imputan: asesinato y esclavitud.

El primero se refiere a su presunta implicación en la muerte en 1996 de uno de los siete niños que procreó con su hija y del que, según Elisabeth, ignoró los graves problemas respiratorios que padecía el recién nacido.

Ante las preguntas de la magistrada Andrea Humer, que dirige el caso, Fritzl reconoció que tendría que “haberse dado cuenta de que el bebé estaba mal”.

“No sé por qué no lo ayudé. Tenía la esperanza de que aguantara”, confesó Fritzl.

ESCLAVITUD Y VIOLACIÓN

“Tenía que haber hecho algo”, resumió el acusado, quien asumió también su responsabilidad en los delitos de esclavitud, coacción grave y violación, de los que el pasado lunes se declaró no culpable o parcialmente culpable. Los de privación de libertad e incesto sí los había admitido.

La reacción de Frizl fue inesperada para todos. A preguntas de Efe, su abogado Rudolf Mayer reconoció estar “sorprendido” y sobre cuándo Fritzl cambió de opinión indicó que “no sé decirlo”.

CONMOCIONADO

El letrado de la defensa sí conjeturó cuál puede haber sido el detonante de ese cambio de actitud: el testimonio de Elisabeth grabado en vídeo, que fue presentado ayer al jurado.

Un testimonio que en apenas once horas concentró sus 8,461 días de cautiverio, las violaciones, los siete hijos que dio a luz en el sótano y su vida en un habitáculo de apenas 60 metros cuadrados, sin ventilación ni luz natural.

Mayer indicó que tras ver el vídeo, su defendido solicitó la atención de un psiquiatra al quedar “conmocionado”.

Tras su confesión, Fritzl permaneció en el banquillo de los acusados mientras escuchaba con los ojos cerrados el testimonio de la psiquiatra Adelheid Kastner sobre la condición mental del acusado.

La experta evocó los malos tratos que Fritzl recibió de niño por parte de su madre para explicar la “alteración de la personalidad” que padece.

Una alteración manifestada en una inhibición de su capacidad de sentir y en una “gigantesca necesidad de poder”.

Con el tiempo, esa ansia de poder se fue desarrollando en “fantasías” y el acusado se fue convenciendo de que “no sería tan malo” cumplirlas. “Uno se corrompe a sí mismo”, explicó Kastner.

Así, hasta que Fritzl liberó sus deseos de “poseer a una persona para él solo” y “gozar sin límite de sus necesidades sexuales”. Y todo con una víctima elegida de forma premeditada: su hija Elisabeth, que tenía entonces 18 años y una actitud rebelde que la convirtió en un “desafío”. “Cuanto más fuerte es el rival, mayor es la victoria”, explicó la psiquiatra.

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