- No todo está perdido. Descubra de la mano de dos especialistas qué hacer cuando el amor se vuelve monotonía, causa común de muchas rupturas de parejas
Ejercitarse juntos. Pueden salir a caminar o andar en bicicleta. Al tiempo que pasean y están más tiempo juntos también cuidan su salud cardiovascular.
Programar citas románticas no sólo en fechas especiales, sino en todo tiempo.
La rutina es el peor de los enemigos del deseo y el disfrute sexual. Es preciso innovar, para ello la imaginación y la fantasía son medios extraordinarios.
Mantenga la admiración por la pareja.
Dialogar, saber decir las cosas, saber callar en determinados momentos y rectificar cuando estamos equivocados, es fundamental para superar cualquier crisis.
Cuando se hable de un problema no busque culpables, exprese nada más el problema.
Báñense juntos, dense masajes y pónganse ropa sexy.
Cuide su relación
Ana Salgado, máster en terapia sexual y de pareja del Centro Endoscópico Lacayo, señala que las relaciones son un ejercicio de voluntades.
Si bien es cierto que primero el amor surge y se da espontáneamente, pero luego, las relaciones necesitan que cada uno de los miembros de la pareja trabaje por ella: cuidándola y abonando de manera positiva con pequeños detalles a la relación.
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Han pasado varios años desde que Rosa Guillén y Mario Sarmiento se juraron amor eterno frente al altar. Me parece que fue ayer cuando nos encontramos por primera vez, nuestras miradas quedaron flechadas, luego decidimos conocernos con nuestras virtudes y defectos, estos últimos no eran un obstáculo en nuestra relación.
Ella cuenta que todo parecía perfecto, pero al transcurrir del tiempo también llegaron los hijos y se acrecentaron las dificultades económicas y las responsabilidades empezaron a menoscabar el tiempo para la relación. Entre las obligaciones del trabajo, atender a los hijos y las responsabilidades del hogar, muchas veces dejábamos en último lugar la atención a la relación de pareja hasta caer en la monotonía y el desánimo, explica Rosa.
Sin duda alguna las relaciones de pareja como las de Rosa y Mario suelen comenzar como historias maravillosas en las que todo parece ser color de rosa, pero con el tiempo la rutina y las pequeñas dificultades diarias pueden deteriorar esa unión si no se maneja adecuadamente.
La crisis surge en aquellas parejas que se han dejado llevar por la rutina, causa común de muchas rupturas de parejas. La convivencia se convierte en monótona y el aburrimiento empieza a formar parte de sus vidas.
Básicamente sucede porque nos perdemos en el montón de roles que nos toca asumir: somos padres, hijos, profesionales y nos olvidamos de que también somos parejas, y no dejamos siquiera un pequeño espacio para abonar a esa relación. Nos olvidamos que somos amantes, compañeros, señala Ana Salgado, máster en terapia sexual y de pareja del Centro Endoscópico Lacayo, Managua.
Súper mamá
Para esta experta en relaciones de pareja la crisis empieza a manifestarse una vez que vienen los hijos, según su experiencia clínica.
Se asume el rol de madre y todo gira alrededor de los hijos, pero 20 años después los hijos se van, entonces miras a la persona con quien se vive y parecerá un completo extraño, expresa.
Comenta que los cambios siempre afectan a las personas y crean crisis. Cuando los hijos vienen crean toda una reestructuración y ya no sólo somos vos y yo, somos otras cosas, eso no debe significar que se deban perder como amantes.
Añade que en este fenómeno interviene la forma en que se ha educado a las mujeres. Se nos inculca más a ser súper mamás y no súper esposas.
Aunque el rol de la súper madre no es exclusivo de las mujeres, hay muchos padres que se convierten en el súper papá.
El proveedor
Aunque en la mayoría de los casos, los hombres no asumen el papel del súper padre, pero sí como el proveedor. Muchos son los casos de mujeres que se quejan que su marido sólo vive para el trabajo y el hombre indica que tiene que hacerlo para poder darle a su familia: lo mejor.
Ellos siempre aducen que las mujeres no me entienden, que tengo que trabajar, tengo que pagar una lista de cuentas y que no esperan.
Salgado señala que en las relaciones de pareja se vive mucho con expectativas de la relación de lo que yo quiero o el otro quiere, pero que la vida real es otra cosa. En la vida real hay problemas, hay deudas, trabajo, horarios, enfermedades y otras cosas.
¿Qué hacer?
Salgado recomienda que cada integrante de la pareja sea consciente de que ambos son seres humanos integrales, que estén conscientes de su situación, que establezcan prioridades y que le den más tiempo a su pareja.
Se deben establecer cuáles son las cosas más importantes en su vida y darle el tiempo que se merece a cada situación, hay que balancear la vida de la mejor manera, no sólo ser buenos en una área sino en todas.
También recomienda que es importante que la pareja tenga mucha comunicación. Es importante que podamos decir cómo queremos que nos amen. Que se pregunten: ¿cómo quisieran ser amados? ¿Cómo te puedo demostrar cariño? El amor tiene que ser hecho a medida pero a la medida de cada quien. Eso no lo sabrás si no lo preguntas.
Sepa resolver diferencias
La sicóloga familiar María Lourdes Ruiz aconseja a las parejas resolver sus diferencias por tiempo limitado. No es recomendable que discutan el problema por más de 30 minutos y se debe hacer en dos fases: primero plantear el problema, segundo buscar la solución.
Exprese sus sentimientos cuando discuta. Por ejemplo cuando el marido llegue tarde, dígale que se siente preocupada porque le parece que le pasa algo y no empiece por los reclamos.
Es importante admitir cada uno sus responsabilidades en el problema.
Otra de las recomendaciones es que en las discusiones no se insulte ni humille a la otra persona. El cambio de comportamiento debe ser recíproco y tiene que ser un compromiso mutuo, recuerde que cuando se da un problema es de dos y no de una persona.
Evite la monotonía, hay que revisar en qué aspecto se está fallando.
La aceptación, el respeto y una amplia comunicación le pueden ayudar a constituir una pareja fuerte.