São Paulo
La trayectoria profesional de Nadir Moreno, presidenta de UPS en Brasil, es una señal de un movimiento cada vez más común en filiales brasileñas de compañías transnacionales. Graduada en Derecho, la ejecutiva inició su carrera en la empresa prácticamente desde que ésta desembarcó en Brasil, hace poco más de 15 años.
Desde entonces, fue avanzando puestos internamente, hasta que en 2007 fue invitada a ser la primera persona de nacionalidad brasileña en asumir la presidencia de UPS en Brasil.
No existen estudios específicos sobre el tema, pero directores de grandes oficinas consultoras especializadas en contratación y gestión de talentos, con presencia en países de América Latina, son unánimes en afirmar que el porcentaje de ejecutivos expatriados en filiales de empresas extranjeras en la región ha disminuido significativamente en los últimos años. Un movimiento que tiene raíces en factores desde la diferencia en los costos de contratación hasta una mejor calificación de ejecutivos locales.
Claudio García, presidente de DBM Brasil, afirma que en muchas empresas alemanas con las cuales su compañía trabaja, la participación de expatriados en la plana ejecutiva ha disminuido desde un 20 a menos de un 2 por ciento en menos de una década. “Hay que considerar el alto costo financiero y social de la expatriación, no sólo para el ejecutivo, sino para toda su familia”, afirma García, señalando también el alto riesgo de no adaptación cultural.
En similar línea, Marcelo de Lucca, director de la división América Latina de la firma Michael Page, ejemplifica: “Si antes había 100 ejecutivos expatriados en Brasil, hoy esa cifra está en unos 50. Por lo menos la mitad volvió por órdenes de la matriz”, señala. “Todo esto ha pasado principalmente en los últimos dos años”.
La misma UPS es un ejemplo. “Hace 10 años teníamos 15 ejecutivos expatriados”, señala Nadir Moreno. “Hoy ya no tenemos ninguno”.
Naturalmente, también hay casos menos radicales. Pero, según Darcio Crespi, socio director de Heidrick & Struggles en Brasil, “en posiciones como la gerencia de finanzas, tradicionalmente ocupadas por extranjeros, hoy se están haciendo menos frecuentes. Y cuando vienen de fuera, no vienen necesariamente del país de la matriz”.
Es una tendencia que Silvia Ester Jacoby, gerente de transferencias internacionales de personal de Bosch en América Latina, ha discutido en las reuniones mensuales del Grupo de Administración de Expatriados (Gadex).
Fundado a fines de 1992 por Rhodia, Cargill y Gessy Lever (hoy Unilever), Gadex congrega a representantes de 33 empresas nacionales y extranjeras que mantienen políticas y estructuras de administración de expatriados en Brasil.
“Todas han sentido la tendencia de reducción de la participación de extranjeros”, afirma. Es un proceso que, para la ejecutiva, tiene una profunda relación con una mayor globalización.