- Sólo le agradeció a los grandes, dice ex emisario
El ex emisario de Francia en Colombia, encargado del caso Ingrid Betancourt, Noel Sáez, dijo ayer que la ex rehén franco-colombiana había sido “ingrata” tras su liberación, con él y con su homólogo suizo Jean-Pierre Gontard.
“No hubo la más mínima señal (de su parte), ningún encuentro, ninguna llamada. Ella fue ingrata”, después de su liberación el 2 de julio de 2008 por las fuerzas especiales colombianas, explicó Sáez.
“Arriesgué mi vida por Ingrid Betancourt. Ella le ha dado la vuelta al mundo para darle las gracias a los grandes de este planeta: al Papa, al Presidente y a otros, pero se ha olvidado de algunos, de los más pequeños, los más expuestos, los que han tomado más riesgos”, añadió.
“Cuando la vi en México en enero, estaba sumamente emocionado, la vi y le dije: está bien agradecer a los grandes de este mundo, pero no hay que olvidar a los modestos, a quienes arriesgaron su vida por ti”, explicó a la AFP.
“Pienso que se vio envuelta en el torbellino de la prensa. Reconoció que era verdad y me agradeció por lo que hicimos Jean-Pierre Gontard y yo”, añadió.
Tras el secuestro de Ingrid Betancourt, Sáez, de 67 años, ex militar convertido en diplomático, actualmente jubilado, así como Gontard, negociaron en nombre de Francia, España y Suiza, con miras a obtener “un acuerdo humanitario” para intercambiar a los rehenes considerados “políticos”, contra unos 500 guerrilleros encarcelados.
El ex emisario cuestionó además la versión oficial de que la liberación de Ingrid Betancourt y de otros 14 rehenes fue posible gracias a una sorpresiva operación en helicóptero lanzada por el Ejército colombiano, y dijo que estaba “convencido” de que el Gobierno colombiano había comprado a uno de los dos principales responsables de las FARC encargados de vigilar a los rehenes.
“¿Cómo pensar que las FARC dejaron que se acercara un helicóptero con personal a bordo supuestamente humanitario, que el aparato se posara en un campo de coca, y que, como por casualidad, hicieran subir a los rehenes más importantes en ese helicóptero para transportarlos a un campamento más seguro? Uno no puede creerse semejante cosa”, dijo.
Dos días después de esta operación, la RSR, citando “una fuente cercana a los hechos”, afirmó que los 15 rehenes fueron “comprados” por 20 millones de dólares.
El Gobierno colombiano desmintió inmediatamente y luego puso fin a la misión de los emisarios, afirmando que ya “no confiaba” en ellos.