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Ver GalerÍa de Fotos > Notas Relacionadas > La marcha que la Unión Ciudadana por la Democracia (UCD) convocó en distintos municipios del país, dejó al descubierto nuevamente la complacencia de la Policía Nacional con las turbas orteguistas, al permitir, ante la vista y paciencia de jefes y efectivos de esa institución, que las mismas dominaran en determinado momento, puntos por donde se movilizaban ciudadanos que reclamaban por el fraude electoral del pasado 9 de noviembre.
La Policía Nacional había autorizado a la UCD realizar marchas en los municipios de León, Chinandega, Jinotega, Juigalpa, Teustepe, Altagracia, Puerto Cabezas, Masaya y Managua.
La intolerancia de las turbas orteguistas causó violencia en Chinandega, León y Jinotega, principalmente. Los efectivos policiales sólo reaccionaban cuando consideraban que la situación se podía salir de control.
En Managua, los representantes de la UCD, para evitar actos de violencia, marcharon por rutas alternas a la trayectoria inicialmente propuesta.
El cambio de ruta fue acordado con la Policía, debido a la presencia de orteguistas en las diferentes rotondas de la capital, y específicamente en la de Plaza Inter.
Los orteguistas portaban banderas del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), y del partido oficialista; al final, los policías permitieron que los rojinegros salieran de sus perímetros con el objetivo de intentar agredir a los ciudadanos que asistieron a la marcha azul y blanco.
CENIDH CUESTIONAA LA POLICÍA
La actitud de la Policía fue calificada por Gonzalo Carrión, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), como una “tragedia”, al violar lo acordado con los organizadores de la marcha, además de fomentar la impunidad.
“No ocupó los morteros, debería haberlos capturado a todos y cada uno de los que tiraban morteros, porque impunemente se comete delito en presencia de la Policía; este país está patas arriba, es promoción del crimen”, criticó duramente Carrión.
María de la Cruz Sánchez, una de las marchistas azul y blanco, reclamó a los antimotines porque les impedían el paso. Ella les hizo ver que no se presten al juego de Ortega, quien más bien los ha castigado, recortándole el presupuesto a la Policía.
“¿Por qué se parcializan a la banda de Daniel Ortega?, ¿qué más tiene Ortega que nosotros?”, cuestionó Sánchez.
Ana Quirós, del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), al observar la actitud de la Policía de impedir el avance de la marcha y no replegar a los sandinistas, exigió respuesta a los mandos, sin obtener una explicación de lo que ocurría.
“Hemos hablado con 25 policías y ninguno nos ha querido responder sobre esto; ellos se comprometieron frente a nosotros (UCD), y ahora nos impiden pasar a nosotros, y a ellos (los orteguistas) les dan pasada libre. Ellos andan con morteros que está prohibido por la ley, y nosotros estamos desarmados, a mano pelada, a pecho pelado, cabeza pelada. ¿Qué confianza podemos tener en la Policía? ¡Ninguna!”, reclamaba Quirós.
EXTREMADA PRUDENCIA
Por su parte el ex ministro de Defensa, Avíl Ramírez, dijo que la Policía Nacional se encuentra en una encrucijada, porque debe obedecer órdenes.
“Lo que se ha visto es una actitud de extremada prudencia de la Policía, que en lo personal creo que es lo que ha evitado la agresión. Los que tienen morteros, piedras y los que tienen odio en su corazón son las personas intolerantes que son promovidas desde el oficialismo”, manifestó Ramírez.
Al consultarle al comisionado Yuri Valle por qué no le quitaban los morteros a los orteguistas, respondió que “estaban garantizando la movilización, y eso lo vamos a ver después”.
Sofía Montenegro, del MAM, estimó que la convocatoria del presidente Daniel Ortega y de dirigentes sandinistas de salir a la calle, como parte de una campaña de miedo, incidió para que menos ciudadanos se sumaran a la marcha que reclamaba “¿Dónde está mi voto?”, pero que, a la vez, ésta no había logrado su objetivo en su totalidad, ya que no impidió que la gente se movilizara a pesar de la intimidación y los tranques.
VÁNDALOS DEL OFICIALISMO
A pesar de que el Gobierno intentó detener la marcha con trabajadores estatales, además de los vándalos de siempre, la convocatoria no tuvo mucho éxito, ya que el número de personas afines a Ortega apenas superó los 500 en la Rotonda Bolívar.
Es probable que eso haya influido en su intento de detener a los marchistas, sin embargo, los miembros de la Policía hicieron lo posible por quedar bien con “Dios y con el Diablo”, ya que por un lado, no hicieron nada por impedir los ataques de los orteguistas, pero por otro, lograron evitar que los dos bandos llegaran a niveles de violencia extrema, como la que ocurrió en Chinandega.