- Los pequeños y medianos empresarios están en la mira del Grupo Pellas. Desde hace dos años este grupo empresarial decidió fundar una organización que ayude a crecer a las pequeñas empresas. En los próximos cuatro años tiene como meta apoyar al menos a 1,200 empresarios nicaragüenses
Antonio Lacayo, director ejecutivo de la Fundación Centro Empresarial Pellas
La fundación Centro Empresarial Pellas nació en 2006 como una expresión de responsabilidad social empresarial del Grupo Pellas, relata el director ejecutivo de la Fundación, Antonio Lacayo, ex Ministro de la Presidencia de la República.
Lacayo cuenta que desde hace varios años se gestó la idea de cómo uno de los grupos empresariales más grandes del país podía contribuir con Nicaragua, y fue ahí que se llegó a la conclusión de que la mejor forma era apoyando a las pequeñas y medianas empresas.
La Fundación ofrece servicios de desarrollo empresarial a través de una red de alianzas entre las empresas del Grupo Pellas, organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas y organismos internacionales, con el propósito de elevar la competitividad en las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes).
“Esta Fundación tiene como misión fortalecer la economía y reducir la pobreza en los países centroamericanos, mediante el apoyo, la formación y el acompañamiento de pequeñas y medianas empresas para que éstas crezcan y sean más competitivas en los mercados locales, regionales e internacionales”, explica Lacayo.
Aunque la visión de alcance del proyecto es a nivel regional, de momento la Fundación sólo opera en Nicaragua. “Estamos conscientes de que Nicaragua es el país que más requiere de esto, porque es el que más atrás se ha quedado en Centroamérica por razones que vienen desde hace muchos años”, agregó Lacayo.
¿En qué áreas está trabajando la Fundación?
Hemos decidido centrarnos en algunas áreas de la economía que ofrezcan dos características fundamentales: la primera es que sean áreas de la economía con gran potencial de crecimiento, es decir, que tengan futuro por delante. La segunda característica es que tengan mucha participación de pequeños y medianos empresarios, o pequeños y medianos productores. El sector más típico de esto es el sector lácteo. La leche y todos sus derivados tienen enorme potencial de crecimiento en Centroamérica. Nicaragua es el país con más capacidad de producción de leche, con más capacidad de aumentar esa producción, con más cultura ganadera. En este sector vamos a arrancar en marzo en un programa que llamamos Más Leche por Vaca, junto con el BAC (Banco de América Central) y el programa Fomin del BID (Fondo Muntilateral de Inversiones, del Banco Interamericano de Desarrollo). Vamos a estar canalizando créditos y asistencia técnica a unos 500 productores de leche en la zona de Matiguás, Río Blanco, Paiwas, asociados con tres empresas lácteas de primer orden en el país: Prolacsa, Eskimo y Parmalat. Entonces, ahí mediante crédito y asistencia técnica vamos a cooperar con los productores para que ellos puedan subir con la productividad por vaca, que en el caso de Nicaragua es muy baja. De manera que podamos pasar de unos 4 litros por vaca al día, a unos 6 litros por vaca al día en un lapso de unos tres años. Ahí vamos a estar trabajando y apoyando al menos a unos 500 productores pequeños y medianos.
¿Cuáles son los otros dos sectores?
Otro sector donde ya venimos trabajando desde hace prácticamente dos años es el sector forestal energético, es decir, siembra de madera de eucalipto para cosecharla seis años después y generar con dicha madera energía eléctrica. Este proyecto lo venimos impulsando con la Cuenta Reto del Milenio (CRM) en el Occidente del país, sobre todo en las laderas de los volcanes, para que estas laderas que han sido despaladas vuelvan a ser bosques y de esa manera el agua penetre en el subsuelo. El proyecto tiene beneficios económicos porque son ingresos para estos productores que tienen tierras ociosas, es ecológico porque beneficia fundamentalmente los acuíferos subterráneos, y es energético porque la madera va a encontrar su utilidad en la generación de energía para reducir un poco las importaciones de energía del país. En el 2007 se sembraron unas 400 manzanas, de pequeños productores, y el año 2008 fueron 500. Para este año hay planificadas mil manzanas de eucalipto.
Dice que con este proyecto energético están trabajando con la CRM. ¿Qué pasará con ese proyecto si en marzo próximo la Cuenta decide retirar todas sus inversiones de Nicaragua?
Esta área del programa ya está firmada, lo que sucede es que en marzo la cuenta podría mantener su estatus de suspensión de proyectos nuevos, manteniendo los que ya están firmados, o tomar la peor decisión que sería terminar el programa en Nicaragua. Si se termina el programa en Nicaragua, se termina este programa y habría que buscar qué otra entidad de la cooperación pudiera estar interesada en esto, que no sería fácil encontrarlo porque también hay tensión con la cooperación europea.
¿Cuál es el tercer sector en que está trabajando la Fundación?
El tercer sector en el que hemos venido trabajando en una escala pequeña, pero con posibilidades de entrar muy fuerte a partir de este primer semestre de 2009, es el sector turismo. Lo que nosotros hemos venido haciendo es identificando áreas dentro del sector turismo, o mejor dicho, identificando pequeñas empresas que podamos agrupar que tengan deficiencias que quieran superar. Nosotros colaboramos con ello para identificar esas deficiencias y hacerlos conscientes de que necesitan superarlas. Una vez que hemos logrado eso, buscamos la entidad nacional o de la cooperación que pueda contribuir a subsanar esa deficiencia. Creemos que el área del sur de Nicaragua, que compone San Juan del Sur, Tola, la isla de Ometepe, hasta llegar a Granada, eso forma un triángulo geográfico de gran atracción para el turista nacional, y es sobre todo donde hay muchos pequeños negocios que requieren apoyo y que están anuentes a recibirlo.
¿De cuánto es el monto de inversión por la Fundación hacia esos tres sectores económicos?
El programa visualizado en el sector lácteo, ahí se van a mover entre inversión y asistencia técnica alrededor de unos 50 millones de córdobas en el lapso de los próximos tres años. En el sector forestal, si lo pudiéramos cuantificar, ahí se está hablando de inversiones iniciales de unos 10 millones de córdobas al año, que todo eso se traduce en ingresos para esas familias. En el sector turístico estamos analizando en función de qué entidades podamos atraer hacia esta tarea, pero creemos que ahí hay mucho espacio. Nosotros en ese sentido lo que buscamos es cómo agrupar esfuerzos que están dispersos y complementarlos con lo que sea necesario, para que podamos producir un resultado.
¿Cuántos empresarios y productores se estarían beneficiando con el proyecto?
En el caso del sector lácteo estamos hablando de unas 500 unidades productivas, en el caso del sector forestal, ahí se está trabajando por año más o menos con 200 ó 250 pequeños productores. Este año podrían ser más de 300. En el caso del sector turismo estamos formulando un proyecto donde pretendemos entrar en contacto en el lapso de cuatro años con unas 500 empresas pequeñas y medianas.
¿Cuáles son los logros concretos que han alcanzado en estos dos años?
Lo principal ha sido la identificación de estos proyectos, la concreción de alianzas para poder trabajar en ello y las incursiones que hemos hecho en ello. Nosotros ya hemos apoyado algunas actividades en el sector lácteo, algunas actividades en el sector turismo y también en el sector forestal comenzamos desde 2007. Los dos años anteriores nos han servido para conocer el terreno, identificar dónde están áreas de gran potencial de impacto que podamos causar y descubrir con quienes podemos juntar esfuerzos para lograr esos resultados.
¿Cuántas empresas aliadas tienen para ejecutar los proyectos?
Aliados con que podemos trabajar en favor de las Pymes, por lo menos unos 25; ahí van empresas, entidades financieras, entidades de la cooperación, hay entidades de la sociedad civil, hay ONG, hay otras fundaciones. Si logramos juntar quién dé el financiamiento, quién le ayude en la apertura de nuevos mercados, y quién le ayude con la capacitación, ahí se forma una verdadera plataforma sobre la cual esta pequeña empresa puede prosperar.
¿Han contemplado a largo plazo qué otros sectores podrían tocar conforme vaya creciendo la Fundación?
Nosotros tenemos que ir viendo qué sectores cuentan con estas características que buscamos y combinar eso con los intereses de otras entidades que puedan aportar algo, es decir, nosotros no queremos imponer o decidir si vamos a trabajar con este sector, sino en función de qué otros interesados encontremos en apoyar eso. En Nicaragua, a mí me atrae el sector de los tubérculos, creo que hay mucha posibilidad de exportación hacia el mercado de Estados Unidos, el Caribe; creo que también hay un potencial enorme en el cacao, donde han habido esfuerzos importantes.
Creemos que hay posibilidades de mejorar aquellas pequeñas y medianas empresas que ya tienen relaciones de suministro a grandes empresas; es decir, que ya dependen o que ya tienen una relación con un mercado seguro, porque en esa medida, en la medida que ellos mejoren su eficiencia, van a ir ganando más dinero.