Los peces de Efrén Medina. LA PRENSA/ARCHIVO

Poesía

Mi madre ultramar Mi madre se iba Se iba durmiendo mucho; parió durmiendo Se iba al cruzar la puerta, mientras la voz de niña, la otra, lloraba a través de la ventana Mi madre se iba Se iba hiriendo su cabeza, golpeando, quebrando los blancos muros que la aprisionaban Se iba en besos carmesí, interiores […]

Mi madre ultramar

Mi madre se iba

Se iba durmiendo mucho;

parió durmiendo

Se iba al cruzar la puerta,

mientras la voz de niña, la otra, lloraba a través de la ventana

Mi madre se iba

Se iba hiriendo su cabeza,

golpeando,

quebrando los blancos muros que la aprisionaban

Se iba en besos carmesí,

interiores marchitos,

que más allá de la casa, reivindicaban hembras besando labios mujeriles.

Se iba cuando maldecía,

la niña, la otra

Cuando vaciaba los frascos de pastillas:

uno, dos, tres, pastillitas blancas y en hileras

uno dos tres, mi madre se iba.

Se iba cuando se encerraba en el silencio, donde hermana y hermano,

los niños, los otros, no podían entrar

Se iba,

hasta que la niña,

la otra,

se fue…

Regresé cuando fui madre, sólo para entender que huía,

se iba lejos del zumbido

de judía conversa esposada con meztizo

castiza, la otra, la niña

del zumbido enloquecedor,

de la culpa que persigue por haber nacido ultramar.

Del poemario Linajes y anarquías, marzo 2008

La Prensa Literaria

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