(LA PRENSA/ FOTOARTE/LUIS GONZALES)

Enfermos por el Oscar

Todos quieren una estatuilla y en ocasiones es necesario contagiarse de una enfermedad, tener una discapacidad física o por lo menos verse muy mal en pantalla, para poder ganar el preciado trofeo [doap_box title=»LAS FEAS TAMBIÉN TIENEN LO SUYO» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La regla también se aplica para las mujeres. En este caso, además de asumir […]

  • Todos quieren una estatuilla y en ocasiones es necesario contagiarse de una enfermedad, tener una discapacidad física o por lo menos verse muy mal en pantalla, para poder ganar el preciado trofeo
[doap_box title=»LAS FEAS TAMBIÉN TIENEN LO SUYO» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

La regla también se aplica para las mujeres. En este caso, además de asumir roles que reflejen algún problema de discapacidad, la Academia de Artes y Ciencias también es muy generosa con las damas de Hollywood, que sacrifican su belleza por interpretar a cabalidad un determinado rol.
El caso más emblemático es la actriz sordomuda Marlee Matlin, ganadora del Oscar por su rol en Hijos de un Dios Menor, en 1986. Holy Hunter lo atrapó en 1993 por su papel, también de sordomuda, en El Piano. Más cerca de nuestro tiempo, está la muchacha sexualmente confundida de Hilary Swank en Boys Don't Cry, en 1999.
Luego llegó la fiebre de la Academia por las feas. Nicole Kidman sacrificó su bello rostro para ganar su primer Oscar en 2002 por Las Horas. La bellísima Charlize Theron tuvo que transformarse en una monstruosa asesina serial para logra la estatuilla en el 2003 por Monster. Y en el 2004 Hilary Swank tuvo que sacrificar feminidad para ganar su segundo galardón de la Academia por Million Dólar Baby. Demasiada coincidencia ¿no les parece?

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Uno de principales dogmas que existe en la industria hollywoodense es que hay que buscar roles de personajes con discapacidades físicas, mentales o cargando con alguna enfermedad terminal, para tener buenas oportunidades de adjudicarse la estatuilla dorada. Y tiene que ser en un drama. Si lo hace para una comedia sus posibilidades son prácticamente cero.

Un repaso de los ganadores del Oscar de los últimos 20 años para determinar qué tanto gustaba la Academia de premiar este tipo de papeles, indica que en realidad resulta una condicionante que por lo menos atrae la atención a los miembros de la Academia, quienes deciden quién se va a casa premiado o con las manos vacías.

El caso más reciente es Jamie Fox, que por fin ganó el respeto de la Academia en el 2004, cuando se adjudicó la estatuilla por encarnar al pianista ciego Ray Charles. Y ese mismo año estaba nominado también por su trabajo en Colateral. Pero ganó el rol que representaba una discapacidad física.

El Oscar que lanzó al estrellato a Geoffrey Rush (ahora más conocido por ser el capitán Barbosa en la saga Piratas del Caribe) fue por interpretar al pianista David Helfgott, acosado por crisis nerviosas, en la obra Shine, de 1996.

Olvídense de las grandes interpretaciones de Al Pacino en El Padrino I y II, Serpico y Tarde de Perros. Tuvo que interpretar a un coronel en retiro ciego en Perfume de Mujer (1992) para ganar el único Oscar de su carrera.

Tom Hanks estaba cansado de que le ofrecieran papeles de cuarentón enamorado. Así que para romper el molde, se arriesgó, o más bien apostó a lo seguro y fue doblemente recompensado. Se llevó el Oscar en 1993 por su rol de un enfermo terminal de sida en Filadelfia (1993) y al año siguiente lo capturó nuevamente gracias a las aventuras en la historia de los Estados Unidos del poco inteligente Forrest Gump. No más papeles de cuarentón enamorado para el señor Hanks.

Finalmente, está el caso de Dustin Hoffman, quien ya había ganado un Oscar por su papel en Kramer versus Kramer (1979). Pero el papel por el cual se le recuerda más es el del autista Raymond en Rain Man (1988), con el cual tuvo su segundo Oscar.

En este recuento sólo se observó una notable excepción. Fue en el 2001. Toda la crítica especializada apostaba a que finalmente Sean Penn ganaría el primer Oscar de su carrera por su papel de padre discapacitado en I Am Sam. Finalmente el premio le fue arrebatado por Denzel Washington.

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