El área de recreación de las dunas de Imperial Sand, en California, donde se filmó La Guerra de las Galaxias: El Retorno de Jedi, se puede confundir fácilmente con el desierto del Sahara, de no ser por el nuevo rostro de la frontera méxico-estadounidense, atravesada hoy por un enorme muro de 968 kilómetros en sus 3,144 kilómetros de largo. Hasta el año pasado, la única demarcación en esta parte del borde fronterizo eran unos obeliscos de cemento de 4.5 metros, bastante espaciados entre sí. Por ahora, haga lo que haga el gobierno de Barack Obama en temas migratorios, ya ha habido cambios profundos en la frontera. ( LA PRENSA/AP/Denis Poroy)