- Las viejas y peligrosas torres deben ser reemplazadas
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Hace 52 años el Estadio se iluminó
¡Ah qué grande es el mundo a la luz de las lámparas! ¡Y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!
Si Charles Baudelaire hubiese nacido en Nicaragua en vez de Francia habría dicho, con su permiso:
—¡Ah qué grande es el Estadio Nacional a la luz de las lámparas ¡Y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!
Hace 52 años, Managua iluminó por primera ocasión su Coloso de Concreto, una noche del 16 de febrero de 1957 ¡Y qué grande se veía!
20 mil 548 personas compraron su boleto ese día, para presenciar un partido que —pese a su atractivo— era secundario ante el acontecimiento del sistema de iluminación.
Ese día se midió el Cinco Estrellas ante el poderoso equipo de peloteros cubanos estructurado por Emilio Cabrera, precisamente nueve años después de que el coloso se estrenara con la X Serie Mundial de Beisbol (noviembre, 1948).
El resultado nadie lo quiere recordar, pero es inevitable hacerlo. La representación nicaragüense cayó estrepitosamente por 14-1, bajo la dirección de Stanley Cayasso.
El lanzador nicaragüense Alejandro Canales recibió una tunda de parte de los isleños, que tenían entre su plantel al Grandes Ligas, Camilo Pascual.
Y en el Cinco Estrellas, un conocido nuestro destacó aunque sin mayor repercusión para el marcador, Argelio “La Bruja” Córdoba, quien disparó dos hits en cuatro turnos.
Un 1957 en el recuerdo
Y es que 1957 ha sido quizás el año que más recuerdos ha dejado del Estadio Nacional Denis Martínez, de Managua.
En el segundo mes se vio el campo iluminado. Y cuatro meses después, el 19 de junio, se celebró una ceremonia matrimonial entre el pelotero venezolano Dionisio Acosta, del Bóer, y su novia Vilma García, originaria de Carazo.
El enlace matrimonial se realizó previo a un partido entre el Bóer y San Fernando y frente a miles de personas; claro, todos los asistentes eran fanáticos que pagaron para disfrutar de un encuentro, no por la boda.
Posteriormente, el estadio se cubrió de tabloncillo para presentar los famosos “Harlem Globetrotters”, que desarrollaron partidos de exhibición contra equipos locales.
Más adelante, en ese mismo año, el estadio lo tomó como escenario político el hijo del dictador Anastasio Somoza García, el coronel Luis Somoza Debayle, quien ahí ofreció su discurso de toma de posesión de la Presidencia de la República.
Y volviendo a lo deportivo, a finales de 1957, se transmite desde el Estadio Nacional el primer partido por televisión de la historia, con el duelo entre León y el llamado Combinado.
Y no terminan ahí las actividades memorables. El campeón de futbol de Paraguay, Cerro Porteño, se enfrentó al equipo El Triunfo, de Nicaragua. Los locales perdieron por 8-1.
Se apagó y luego encendió
Después del terremoto de 1972, el Estadio Nacional quedó con muchas fracturas, dejando en el recuerdo las mejoras coordinadas —a propósito de la Copa Mundial de ese año— por el presidente de Feniba (Federación de Beisbol), Carlos García Solórzano.
Con mucho pesar se decidió cerrar temporalmente, pero poco después abrió sus puertas, que no obstante volvió a cerrarlas en los primeros años de la década de los ochenta.
Finalmente, en 1987 el Gobierno de Cuba donó esas gigantescas torres que ahora representan un riesgo inminente.
De modo que pasaron 30 años para cambiar el sistema de iluminación del estadio, de 1957 hasta 1987. Y desde entonces no ha habido más que un reforzamiento en las bases de la estructura de las torres.
Y de acuerdo con expertos, como Walter Gómez, director del Colegio de Ingenieros de Nicaragua, la corrosión en los niveles inferiores puede causar un colapso de esas torres.
El volcamiento se incrementa por la fuerza de un sismo, por la fuerza del viento y la corrosión ha hecho que tenga en sus niveles inferiores disminución en el espesor de sus láminas de acero, ha dicho Gómez.
Así que de pronto el estadio, que una vez vio la luz en 1957, ve ahora cómo se apaga, sin nadie que quiera comprometerse a iluminarlo una vez más si finalmente es habilitado en vista de la falla sísmica que lo atraviesa.