Niños con trajes en el carnaval de la poesía. LA PRENSA/ARCHIVO

Quiero ver el día con el color del ámbar

A veces es difícil acomodarse a la edad real del cuerpo cuando se tiene un espíritu ligero un alma libre que ambiciona siempre asaltar el Universo. A veces el cuerpo, con heridas y cicatrices y un corazón con sed y quemaduras retrocede lleno de vértigos y quiere un rincón donde respirar tan sólo. Pero el […]

A veces es difícil acomodarse

a la edad real del cuerpo

cuando se tiene un espíritu ligero

un alma libre que ambiciona siempre

asaltar el Universo.

A veces el cuerpo, con heridas y cicatrices

y un corazón con sed y quemaduras

retrocede lleno de vértigos

y quiere un rincón donde respirar tan sólo.

Pero el alma, desafiando las mentiras,

las deslealtades, la traición y el fracaso

acepta el reto, el impulso de la vida

que te salva del naufragio

y como tigra en un bosque de mariposas

lanza en ristre va hacia el mundo.

A veces quiero juntar :

mi cuerpo y mi alma

para que no vivan separados:

a mi cuerpo que a veces desfallece

y no lo conmueve el tililar de las estrellas,

ni las figuritas de cristal

que hacen las nubes con el viento,

y a mi alma que es un ángel o pantera.

Que vivan dentro de mí,

para que tengan un horizonte juntos

para que las luciérnagas del norte y el sur

del oriente y el occidente sean antorchas en su caminar

para que destruyan las gotas de lágrimas

que intenten salir a luz

para que cuenten o inventen historias

despampanantes como un Hollywood de mi casa,

para que puedan ver a las palomas batir sus alas

y que en un poema todo quede dicho.

Aquí está la página en blanco

para escribir un mundo de fantasía,

y para poder leer con mis ojos

las delicias del tiempo

y empezar de nuevo el viaje

y encontrar el misterio terrible del amor.

Por favor júntense alma mía y cuerpo mío

para que pueda ver la noche sin temor,

para que pueda separar la mentira de la verdad

y la verdad de la mentira

para que pueda huir del dolor, que corre en el crepúsculo

para que la cajita de música guarde mi ternura

para que pueda ver a los ríos que corren con música de cielo

las iglesias que guardan la luz del sol

para que nuestros corazones tengan

un cofre donde guarden el asombro

con historias y esperanzas,

y que todo puede haber sido y puede ser

para que pueda correr desnuda con la luz del viento

para que me pueda envolver con la luz de la luna

para que pueda ver el día cubierto por el color del ámbar.

La Prensa Literaria

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