Yo sé que el tierno amor escoge sus ciudades y cada pasión toma un domicilio,
un modo diferente de andar por los pasillos o de apagar las luces.
Y sé que hay un portal dormido en cada labio, un ascensor sin números,
una escalera llena de pequeños paréntesis.
Sé que cada ilusión tiene formas distintas
de inventar corazones o pronunciar los nombres
al coger el teléfono.
Sé que cada esperanza busca siempre un camino
para tapar su sombra desnuda con las sábanas cuando va a despertarse.
Y sé que hay una fecha, un día, detrás de cada calle, un rencor deseable,
un arrepentimiento, a medias, en el cuerpo.
Yo sé que el amor tiene letras diferentes
para escribir: me voy, para decir: regreso de improviso. Cada tiempo de dudas
necesita un paisaje.