La italiana Eluana Englaro, de 38 años, en estado vegetativo desde hacía 17, murió ayer minutos antes de las 20.00 horas locales, en la casa de reposo de La Quiete, en momentos en que el Senado debatía un proyecto de ley con el que el gobierno pretendía evitar que se le suspendiera la nutrición e hidratación que aún la mantenía con vida.
“Sólo quiero estar solo”, dijo Giuseppe Englaro, padre de Eluana, tras ser informado de la muerte de su hija por el anestesista Amato de Monte, encargado del equipo de voluntarios que llevó el caso hasta sus últimos momentos de vida.
Cuando el Senado italiano debatía el proyecto de ley para impedir la muerte de Eluana y defendido por el gobierno de Silvio Berlusconi, el presidente de la Cámara, Renato Schifani, fue informado del desenlace y tras comunicarlo a los senadores, todos ellos puestos en pie guardaron un minuto de silencio.
Schifani expresó después su solidaridad y cercanía con el padre, Giuseppe Englaro y dijo que “éste es un momento de reflexión en el que todos, comenzando por los políticos, deben reflexionar sobre el derecho de la vida y la muerte”.
También, la Cámara de Diputados guardó un minuto de silencio por la muerte de Eluana, que hoy cumplía el tercer día sin alimentos ni hidratación tras haber sido autorizada esta medida por el Tribunal Supremo.
El portavoz vaticano, Federico Lombardi, dijo que su muerte deja una “sombra de tristeza” y debe ser para todos “un motivo de reflexión”, mientras el cardenal Javier Lozano Barragán pedía que “el Señor la acoja en su seno y perdone a quien se le ha llevado de este mundo”.
El primer ministro Silvio Berlusconi expresó su profundo pesar por la muerte de Eluana, aunque “lamentó de que la acción del Gobierno no haya sido suficiente para salvarle la vida”.
Con la muerte de Eluana termina una larga batalla judicial que llevaba a cabo su padre desde que la joven sufriera aquel accidente de tráfico, el 18 de mayo de 1992, cuando regresaba de una fiesta y que la dejó durante diecisiete años en estado vegetativo.
También finaliza la carrera contrarreloj del primer ministro Silvio Berlusconi, quien no ha dudado en obviar al Presidente de la República, para intentar sacar adelante en el Parlamento un proyecto de ley que prohibía suspender la nutrición a Eluana.