Lucas (izqda.) y Sergio fueron los primeros en salir al encuentro de su padre Sigfredo López, al llegar a Cali. (LA PRENSA/AP/Christian Escobar Mora)

Ex rehén: FARC ejecutó a diputados

Testimonio de Sigfredo López, el último político que quedaba en manos de las FARC, era el más esperado Fue separado de sus 11 compañeros por una discusión, y cuatro días después todos ellos murieron El ex diputado Sigfredo López confirmó ayer que sus once compañeros, también parlamentarios del Valle del Cauca y secuestrados junto a […]

  • Testimonio de Sigfredo López, el último político que quedaba en manos de las FARC, era el más esperado
Fue separado de sus 11 compañeros por una discusión, y cuatro días después todos ellos murieron

El ex diputado Sigfredo López confirmó ayer que sus once compañeros, también parlamentarios del Valle del Cauca y secuestrados junto a él en 2002, fueron asesinados vilmente por las FARC y que esa matanza no se produjo durante un enfrentamiento con el Ejército.

Con su relato, esperado con impaciencia desde el 18 de junio de 2007, cuando se produjo la masacre, López echó abajo la versión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), según la cual los diputados habían muerto durante una supuesta operación de rescate lanzada por los militares.

“El país sabía que las FARC asesinaron a mis compañeros, el país no sabía algunos datos concretos. Las FARC sabían que yo sabía que no había habido combates. No hubo combates, si hubiera habido combates hubiéramos cambiado de zona”, detalló López, el único superviviente de aquella matanza y que ayer regresó a la libertad.

Explicó que todo comenzó el 14 de junio, cuando fue separado de sus compañeros al ser castigado por los guerrilleros que lo custodiaban, porque consideraron que había elevado la voz en una discusión con otro cautivo.

“ÉRAMOS COMO LEPROSOS”

“No nos permitían hablar, éramos como un grupo de leprosos; ese día habíamos solicitado que nos cambiaran el plástico que servía de carpa, porque estaba roto”, detalló.

El ex diputado indicó que al recibir el nuevo plástico, discutió con un su compañero sobre la posibilidad de partirlo para que no les supusiera una carga trasladarlo de un lugar a otro.

“A un guardia le pareció que estábamos hablando muy alto”, prosiguió su relato, para explicar que por ese motivo fue alejado unos 200 metros y amarrado en otra tienda con una gran cadena para remolcar camiones.

Pasaron cuatro días y llegó el fatídico 18 de junio de 2007, cuando seguía encadenado y separado del resto de diputados y escuchó primero dos disparos, a continuación otros dos, para después oír largas ráfagas.

PENSÓ QUE ERA UN RESCATE

“Me tiré al piso, pensé que era un rescate. Es lo único que recuerdo. ¡Dios Mío!, me encomendé a mis hijitos, a mi familia. Estaba tirado, y después de tres minutos empezaron unas ráfagas. Esa vaina duró una hora”, agregó.

Luego llegó el silencio y López sintió que se acercaba un guerrillero, quien le obligó a ponerse en marcha hasta que llegaron a un río y después a una casa humilde donde había un laboratorio de cocaína.

Fue allí donde días después supo por la radio que sus compañeros habían muerto.

Insistió en que “allí no hubo combate, ni helicópteros, ni nada”, antes de comentar que un comandante de las FARC le explicó después, que integrantes del frente 19 de ese grupo insurgente habían llegado al lugar sin avisar, y fue por eso que se inició el tiroteo.

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