- A Winston Miranda le gusta denominarse pintor del realismo mágico de la alegría y la frescura, por su acercamiento al surrealismo de Salvador Dalí y René Magritte, así como al hiperrealismo del chileno Claudio Bravo
Aún se sorprende que naciera el mismo año que murió su tío, el pintor Silvio Miranda, aquel 1971, cuando el pariente se ahogó mientras viajaba en la lancha María Guadalupe, que naufragó sobre las caudalosas aguas del río San Juan.
Silvio El Mudito Miranda fue un pintor de un realismo intenso y gustó de pintar temas de naufragio. Una de sus obras Olas, por ejemplo, recibió un premio en San Salvador, por lo que algunos pintores del grupo Praxis lo siguen viendo como un pintor de naufragios y premonitor excepcional de su trágico fin.
En la actualidad su sobrino el pintor Winston Miranda navega en aguas diferentes. Reconociéndolo en sus inicios como fuente de inspiración y deseo de ser artista, debido a que sostiene que su pintura ha tocado puerto con temas prehispánicos y un actual realismo mágico, alegre y fresco. Estas últimas con acercamiento al surrealismo clásico e hiperrealismo del siglo XX.
Desde que comencé a trabajar el realismo, sentí la necesidad de entrar al surrealismo y su magia, llamándome poderosamente la atención las controversiales obras de Salvador Dalí, sus composiciones de objetos levitando, los juegos de cubos que se desprenden y los barcos de papel.
También valora que sus pinturas tienen proximidad con las del pintor surrealista René Magritte, notable por sus extraordinarias composiciones yuxtapuestas que rozan con el mundo inexplicable de los sueños y con las del chileno Claudio Bravo, un conocido representante de los bodegones hiperrealistas.
Asimismo sus pinturas han incursionado en temas de niños, usando de modelos a sus hijos. Una de estas obras, Inocencia, fue premiada en la 41 Feria Anual Regional de Artes Visuales, en Estados Unidos.
Otras como Tiempos de cambio, Levitación, Creación o Azar y Precipicio, son ejecutadas con sus recurrentes frutas de granadillas y cubos con ventanas, levitando. También ha incursionado el arte sacro, ejemplo de ella son sus dos obras El Caminante y Ofrenda, alusivas a Juan Pablo II.
Ha sido invitado por la Universidad de Nuevo México para exhibir a mediados de este año una muestra de su obra e impartir una conferencia sobre su pintura emergente y su visión de las artes plásticas contemporáneas, del cual una estudiosa asiática ha realizado una tesis y publicado un libro.
En breve
Winston Miranda Arana. San Carlos, Río San Juan, 1971. Pintor surrealista, egresado en 1994 de la Escuela Nacional de Bellas Artes Rodrigo Peñalba. Recibe técnicas de museografía, del maestro mexicano Leobardo Jacobo Lechuga, auspiciado por la Unesco. Y realizó estudios de grabado con Toom Wegner, en Groningen, Holanda.
Su pintura emerge en la generación de pintores los noventa y ha venido recurriendo en su primera etapa a una expresión matérica precolombina (de seres mitológicos, zooformos, grafos y signos ancestrales), hasta una del realismo mágico, figurativo y geométrico, con marcada tendencia al surrealismo.
Ha realizado a la fecha más de 40 exposiciones colectivas en Nicaragua, en las principales galerías de arte, así como en prestigiosas galerías de Centroamérica, Holanda y China. En marzo del año pasado realiza en la sala de exhibiciones de la Pinacoteca del Banco Central de Nicaragua, su primera exposición personal, titulada Levitando o algo más.
Méritos
Por la obra Inocencia recibe el Primer Premio Internacional, entregado en la 41 Feria Anual Regional de Artes Visuales, de Fairfield, realizada en San Francisco, California. Cabe señalar que en este evento fueron seleccionadas 150 obras de 2,000 participantes.
Dos veces ha sido merecedor del Primer Lugar, en el Certamen de Pintura León Santiago de los Caballeros, que anualmente convoca la Escuela Nacional de Bellas Artes. Un segundo Lugar, por la obra Buen Proyecto, que le fue otorgado el Concurso Nacional de Pintura que realizó el Programa Mundial de Alimentos (PMA), capítulo de Nicaragua.