- Los exportadores centroamericanos enfrentan uno de los mayores desafíos en el mercado internacional, en particular en Estados Unidos: mejorar la calidad sanitaria y aduanera para ser competitivos en un mercado en crisis que, por tanto, se vuelve cada vez más exigente. Esos problemas abarcan la calidad sanitaria y el etiquetado de los productos
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Aunque Centroamérica, y en particular Nicaragua, ha mostrado importantes avances en el mejoramiento de la calidad sanitaria que exige el mercado de Estados Unidos, todavía hace falta mucho camino que recorrer.
Una de las deficiencias que deben superar a corto plazo los distintos exportadores centroamericanos, que venden en el mercado del Norte, es precisamente el diseño y contenido del etiquetado de sus productos.
La especialista en Seguridad Alimentaria y consejera técnica para importadores y exportadores de alimentos en los Estados Unidos, Anup Engquist, explica lo vunerable que son los productores centroamericanos frente a las inspecciones sanitarias que realiza la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).
Por tanto, expone una serie de medidas que deben cumplir y mejorar los exportadores para ingresar sin problemas al mercado estadounidense.
¿Cuáles son las principales barreras que enfrentan los productos centroamericanos al ingresar al mercado de Estados Unidos?
Los principales problemas son los etiquetados, porque las etiquetas no van bien hechas, no están en inglés, y si tienen las etiquetas no tienen la información completa. Muchos productos, por ejemplo, no tienen la certificación adecuada, las empresas no se registran a como se deberían registrar. Y las compañías no le mandan a la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos) el proceso de cómo elaboran sus productos. Entonces, cuando el producto llega (a Estados Unidos) no llena las regulaciones. Otro problema es si los productos llevan aditivos que están autorizados para usarse en los alimentos.
¿Como cuáles?
Especialmente los colorantes para las comidas. También se tienen muchos problemas con las condiciones sanitarias del producto.
¿Qué tipo de problemas sanitarios son comunes en los productos?
Por ejemplo, los quesos a veces tienen mucha carga bacterial. Muchas de las bebidas que llegan (a Estados Unidos) tienen bacterias, es decir, con suciedad y contaminación de los productos.
¿Con qué frecuencia es negado el ingreso de los productos centroamericanos por problemas sanitarios?
Específicamente no hay una cifra exacta para Centroamérica, pero alrededor de 22 a 25 por ciento de los productos que llegan (al mercado de Estados Unidos) son rechazados; y se rechazan por lo general porque las marcas no están buenas, o las etiquetas están malas y porque llevan problemas sanitarios. Por eso se les rechaza la entrada. Si se trata de frutas frescas o vegetales se rechazan muchas veces porque llevan pesticidas, que no se permiten en Estados Unidos.
¿Tienen algún registro de qué país de Centroamérica presenta mayores problemas con sus productos, al momento de querer ingresar al mercado de Estados Unidos?
No tenemos ese registro de país por país. Lo que nosotros estamos haciendo con estos entrenamientos, que estamos viniendo a dar a los países de Centroamérica, es capacitar a la gente para que haya una mejoría sostenible. Por ejemplo, en El Salvador desde que el año pasado se impartió una capacitación sobre etiquetado de los alimentos, ahora ellos no han tenido ningún rechazo de sus productos por el tema del etiquetado. En el caso de Nicaragua, se han bajado los rechazos por mala etiquetación en un 80 por ciento. Ya lo están haciendo mucho mejor, pero en cuanto a los productos procesados todavía hay buena cantidad de rechazos, porque no han aprendido a hacer la información sobre el contenido nutricional.
¿Cuándo se considera que una etiqueta está bien elaborada?
Los requisitos son simples. La etiqueta debe tener la descripción del producto, que a veces no se pone. En algunas ocasiones las etiquetas no llevan el nombre del producto. En Nicaragua las personas pueden saber cómo se llama el producto porque es propio de este país, pero en Estados Unidos un inspector y el consumidor no lo saben. Otra cosa es el peso neto del producto. A veces falta la información nutricional y en cuanto a los ingredientes, la mayoría de veces falta incluir algún ingrediente.
Usted mencionó que entre los productos que más están siendo rechazados por Estados Unidos están los procesados. ¿Qué deben hacer los empresarios para evitar esos problemas?
Por eso es que estoy aquí, para enseñarles a los empresarios cómo deben hacer correctamente el etiquetado. Éste es un regalo del pueblo de los Estados Unidos, a través de la USAID, de ProCafta, para el pueblo de Nicaragua.
Además del etiquetado, ¿qué otro problema ha podido detectar entre los exportadores nicaragüenses?
Una de las inquietudes es que ellos no comprenden cómo ingresar al sitio web de la FDA y navegar para poder encontrar la información que ellos necesitan saber. Este sitio de la FDA es bastante completo y es fácil de conseguir los enlaces. Hay gente que no se quiere meter al sitio web y hallar la información sobre sus productos. Ahora que les he enseñado, ellos están felices y se han dado cuenta que es fácil.
¿Podría ser la falta de manejo del idioma inglés la principal barrera?
No, porque mucha de la información que se necesita está en español. No toda la información está en inglés. Los requisitos básicos que exige el mercado de Estados Unidos están en español. Por ejemplo, ahora en la red se cuenta con una información nueva sobre cómo etiquetar desde el país de origen para vegetales y frutas frescas. También aparecen panfletos o revistas que se pueden hallar en español.
¿Qué tanta mejoría ha habido en la calidad de los productos centroamericanos, desde que Estadios Unidos firmó con el istmo el Tratado de Libre Comercio?
Definitivamente que la región ha puesto mucho empeño en que los productos sean más seguros, más inocuos y que sean de mejor calidad, porque tienen que competir con mercados más grandes, porque tienen que competir con empresas más grandes y por eso ellos han tenido que mejorar. Mi recomendación es que las empresas deben enfocarse en sus productos especiales, donde el mejor producto que se tenga es al que se le debe elevar la calidad.
¿Qué papel juegan los ministerios de economía de cada país para mejorar la calidad de los productos de cada país de origen?
En cuanto a eso, la empresa es la que debe velar por la calidad, pero en el caso de los gobiernos, éstos están tratando de realizar acuerdos intergubernamentales, a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), para dar capacitación gratis a los productores y manufactureros.
¿Cuál es la percepción que tienen los consumidores de EE.UU., en este caso usted, sobre los alimentos nicaragüenses?
Muy buena. A mí, por ejemplo, me encanta el gallo pinto, es mi comida favorita y también los nicaragüenses tienen pastas muy ricas. Asimismo, producen reposterías con excelente calidad. Tienen muy buenos productos, así como frutas y vegetales exóticos, y mientras estén cultivadas bien y se reduzcan las tasas de pesticidas y que se controle todo el proceso microbiológico, hay muy buenas oportunidades para exportar a los Estados Unidos.
¿Cuáles son los productos que con mayor frecuencia son rechazados en EE.UU.?
Muchas veces hay rechazos de productos lácteos, especialmente los quesos y eso es debido a que no están bien pasteurizados para evitar la proliferación de bacterias. Hay que acordarse que el queso que viaja de aquí (de Nicaragua) a Miami, son por lo menos siete días y entonces por eso tiene que tener larga vida útil. El producto, si no está bien pasteurizado, las bacterias se desarrollan con facilidad en el camino.
¿Por qué le ha costado a las empresas nicaragüenses exportadoras de productos lácteos cumplir con todos los requisitos que pide el mercado de EE.UU.?
Yo todavía no he podido ir a una planta láctea de Nicaragua, pero parece que lo que hay es problema en el control del proceso, de procesamiento de los productos, porque muchas veces los productos son rechazados por las bacterias o por las malas condiciones sanitarias y eso es debido a la falta de control en el procesamiento manufacturero del producto.
Pero a pesar de eso, el sector lácteo es uno de los de mayor crecimiento en Nicaragua…
Todos los sectores están creciendo, las exportaciones han crecido muchísimo, a pesar de los problemas, pero hay sectores que han ido mejorando más por las capacitaciones que les hemos venido a dar y que son gratuitas.
¿Qué consecuencias trae para los exportadores que sus productos sean rechazados en EE.UU?
Muchas, primero tienen que decidir qué van a hacer con sus productos, si lo tienen que destruir o traer de vuelta a Nicaragua y, por supuesto, que tienen muchas pérdidas económicas. Lo aconsejable es averiguar qué problema fue el que causó el rechazo, para que la próxima vez no tengan ese problema. Si es un problema que se repite constantemente, entonces el exportador es incluido en una lista de reincidentes y a nadie le gusta estar en esa lista del FDA. Al entrar en esa lista, después nadie le va a querer comprar los productos.
¿Cuál es la desventaja de formar parte de esa lista?
Es una lista computarizada. Las inspecciones consisten en probar al azar un producto; y los productos que tienen más problemas, obviamente, los chequean con mayor frecuencia. Para los exportadores que han tenido muchos problemas, entonces las inspecciones son más rigurosas.
Además de velar por la calidad de los productos, tanto en términos sanitarios como aduaneros, la experta Anup Engquist recomendó a los exportadores nicaragüenses aventurarse a producir alimentos orgánicos, por las oportunidades que éstos tienen en el mercado internacional.
La especialista Engquist mencionó que la producción de orgánicos ha mostrado un importante crecimiento en su demanda, por la necesidad de consumir alimentos más limpios y amigables con el medio ambiente.
En Nicaragua, la producción de orgánicos cubre alrededor de 57 mil hectáreas de tierras, distribuidas en 6,000 fincas de café, cacao, ajonjolí, hortalizas y producción de miel de abejas, según cifras oficiales.
¿Qué tipo de orgánicos está atrayendo el mercado de EE.UU.?
Principalmente frutas tropicales y vegetales, así como productos procesados a base de frutas, como mermeladas, jarabes, salsas. Asimismo, saborizantes para sorbetes y helados.
¿Cuál es el futuro de las exportaciones regionales hacia Estados Unidos?
Se ve un futuro muy prometedor. La industria se está dando cuenta de que es muy importante tener productos de calidad y, por tanto, se están dando cuenta que mejor calidad es igual a mejor precio y ganancias. Y eso es una gran fuerza que los impulsa a mejorar.