Casa rodante

Sorprendida busco en ti el misterio del plano que diseñó el arquitecto para hacerte ¡así de resistente! Te veo también atractiva con tus hexágonos cafés, unas veces; otras, grises, y con rebordes amarillentos bien precisos. Mis ojos te observan con curiosidad y envidian tu andar parsimonioso, y seguro de no tropezar… ¡Qué carajo! Préstame tu […]

Sorprendida busco en ti

el misterio del plano

que diseñó el arquitecto

para hacerte ¡así de resistente!

Te veo también atractiva

con tus hexágonos cafés,

unas veces; otras, grises,

y con rebordes amarillentos

bien precisos.

Mis ojos te observan con curiosidad

y envidian tu andar parsimonioso,

y seguro de no tropezar…

¡Qué carajo!

Préstame tu envidiable

casa rodante quelonio,

tortuga de cuatro patas,

para no pagar hábitat.

La Prensa Literaria

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