- Centroamérica está ampliando sus fronteras de libre comercio y ahora retoma las negociaciones con Canadá, un atractivo mercado que ofrece la oportunidad de exportar hortalizas y frutas, algo que la región puede ofrecer. Al mismo tiempo es un mercado con un fuerte poder adquisitivo, incluso con una fuerte comunidad latina en crecimiento
En diciembre el grupo de países que forman el CA-4 (Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua) reiniciaron las negociaciones para lograr un acuerdo de libre comercio con Canadá, este año, después de cuatro años de haberlas suspendido porque la región decidió priorizar las negociaciones con Estados Unidos en la búsqueda de un acuerdo comercial con ese país.
Ahora las retoman y de lograrlo constituirían de hecho un área de libre comercio con todos los países de Norteamérica.
Para la Viceministra de Fomento, Industria y Comercio, coordinadora de las negociaciones por Nicaragua, este tratado ofrece importantes oportunidades para la región y le daría un impulso a la producción agropecuaria, ya que Canadá tiene el mayor nivel de ingreso per cápita de América del Norte.
Centroamérica está reiniciando el tratado de comercio con Canadá. ¿Qué tan rápido avanza?
El tratado va a reiniciar, recordá que las negociaciones fueron suspendidas en el 2004 para todo el CA-4, llevaban cuatro años de estar negociando, llegaron a un punto muerto las negociaciones y se suspendieron. Canadá durante el 2007-2008 hizo un cabildeo fuerte entre los gobiernos centroamericanos buscando la reapertura. Nosotros primero teníamos la duda de poder reabrirlas, porque se mantenían las mismas sensibilidades por las cuales se suspendieron en el 2004. Entre las mayores sensibilidades que hay, por ejemplo, está la carne de cerdo; hay varias también. En general la mayoría de nuestra producción porcina es artesanal, microproducción y eso significa afectar los mecanismos de producción e inserción en los mercados de muchos pequeños productores agropecuarios. Sin embargo, llegamos a la conclusión de que era mejor sentarse con Canadá para discutir la situación que teníamos internamente, para profundizar en qué es lo que íbamos a hacer. Tuvimos dos reuniones de exploración, digamos así, porque fueron los jefes negociadores quienes estuvieron discutiendo con los equipos técnicos de Canadá y nos encontramos con que ese país ha suscrito, desde el 2004 hacia acá, tratados de libre comercio con Sudamérica, Perú y Colombia, y ellos consideran que esos acuerdos incluyen las demandas del mercado regional en este momento, cuatro años después de la suspensión. La primera reacción nuestra es que no estábamos en condiciones de reabrir una nueva negociación a efectos de lo que ya haya sido acordado. Esto por varias razones, una de ellas es que si no estaba acordado, creíamos que el valor agregado sería que podríamos obtener un cierre corto que no implicara mucho costo para el Gobierno, y que los temas ya cerrados (en la negociación anterior) para Centroamérica estaría satisfecha.
¿Quiere decir que no partimos de cero, sino que se retoman las negociaciones hasta donde se había llegado en el 2004?
Esa era la idea. ¿Qué acordamos en diciembre en Otawa (Canadá)? Acordamos primero que las sensibilidades que tiene Centroamérica y que tiene Canadá, dejarlas para el final y buscar acuerdos en los temas que vamos a reabrir. No se van a reabrir todos. Vamos a revisar textos. Tenemos acuerdos por lo menos en cinco temas y hay dos temas que Canadá quiere abrir. Nicaragua como tal no tiene problemas en el capítulo laboral, está de acuerdo porque nuestra legislación y la política de gobierno coincide con lo que Canadá está demandando, pero el resto de Centroamérica tiene problemas. Entonces acordamos discutir el tema en una mesa de discusión. Es uno de los temas. El otro es el tema ambiental, en el que ya igualmente nosotros como Nicaragua tenemos algunas sensibilidades, pero muy pequeñas que son superables. Pero hay problemas con un socio centroamericano, que también dijo que abrirían esa mesa para ver a qué acuerdos llegamos en ese aspecto.
¿Qué se busca en este mercado?
En primer lugar que nuestros productos, que sean productos líderes en el mercado centroamericano, tengan acceso al mercado canadiense. ¿Por qué? Por la cercanía, es un mercado más cercano, es un mercado en el que si ya entramos a Estados Unidos, el incremento de costos no es muy alto, estamos produciendo a un mercado parecido al canadiense. Pero tenemos un gran problema y es que Canadá es un gran productor de productos agropecuarios, y agropecuarios industrializados. Eso es lo que Nicaragua siente como más sensible. En este aspecto necesitamos y vamos a buscar que haya un tratamiento asimétrico, por ejemplo que en algunos productos haya acceso unilateral, por un lado, y libre acceso nuestro hacia allá y hacia acá un acceso restringido.
¿Ya hay acuerdo o anuencia en esta posición?
Vamos a discutirlo y allí, evaluando la implementación del tratado con Costa Rica y Canadá, que nos puede servir de referencia, nos encontramos que hay algunas dificultades de administración con Canadá porque el país está organizado por provincias y éstas tienen independencia autonómica del Gobierno Central, lo que complejiza un poco más. Pero hasta este momento vemos como una oportunidad la demanda global del mercado canadiense. Pero todo va a depender de las negociaciones, que esperamos que no sean muy largas.
Cuando se suspendieron las negociaciones ya iban varias rondas. ¿Cuántas van ahora incluyendo las negociaciones actuales?
Siete rondas, porque cuando las suspendieron las suspendieron con la octava. No debemos alargarlas más.
¿Cuántas faltan?
Pretendemos que no pase de dos rondas, o que digamos que vamos a cerrar en una siguiente. Ese es el objetivo.
En el tema agropecuario, uno de los más difíciles ¿qué tanto se ha avanzado? Por ejemplo, se dice que con Europa se lleva el 90 por ciento armonizados.
Tenemos que revisar, hay un detalle, la última oferta presentada por Nicaragua debe ser revisada en el tema del CA-4, porque aparentemente no hubo consenso y por eso necesitamos revisar eso. Con Canadá es mayor que la de Europa. No es 90 por ciento por armonizar, nosotros (Centroamérica) tenemos armonizado 95 por ciento. Con la contraparte canadiense anda más arriba. No te doy la cifra exacta porque hay que revisar y queremos promover la unidad, Nicaragua quiere promover hasta el último espacio, la unidad del CA-4. Somos muy cuidadosos en eso, en dar cifras que puedan sensibilizar a los otros países.
¿En cuanto a la parte agrícola, qué perspectiva hay para ir rompiendo esas trabas, en cuanto a los productos más sensibles, dado que menciona que los estarían dejando para el final?
Carne porcina, carne vacuna, azúcar, ron, en el mercado canadiense el licor, está bastante limitada la producción, sin embargo, hay mercado importante también para maní y miel. Hay algunas características culturales, ellos son grandes productores y consumidores de miel, pero no de miel de abeja; eso nos permite que podemos encontrar un nicho complementario para ellos. En el caso de la carne de cerdo, la sensibilidad es más nuestra, de Centroamérica, que de ellos. Ellos quieren entrar pero nosotros tenemos que tener mucho cuidado particularmente El Salvador y Nicaragua, que tenemos mayor producción de carne no industrializada, de carne porcina.
¿Esto por razones comerciales o fitosanitarias?
Una parte es fitosanitaria y la otra, que ellos son grandes productores. Tal vez recordás lo que pasó en el 98 después del (huracán) Mitch, que quebró una gran cantidad de granjas porcinas porque se abrió el mercado de carne porcina industrializada y botó el precio, lo cual es bueno para el consumidor, pero hay que pensar en el productor. Hay que encontrar el balance. Este mercado es complicado por la división administrativa, la cultura autonómica de las provincias canadienses es más fuerte y también la cultura de consumo es diferente entre ellas. Sólo recordá que no solamente son angloparlantes, sino que también son francoparlantes y con características diferentes.
¿Hay comunidad latina o todavía no es considerable?
En la zona de Vancouver y Toronto hay una comunidad centroamericana fuerte.
¿Qué propuesta hay, como superar o saltar esos problemas que tiene que ver con legislaciones autonómicas muy marcadas?
Hay varias alternativas pero sí existen dos o tres alternativas que discutimos a nivel CA-4 y que pueden flexibilizar las posiciones.
Con Costa Rica ellos tienen un tratado. ¿Cómo se insertaría, o después entrarían a revisarlos?
En este caso, para el CA-4 no sería ningún problema, sino que lo sería para Costa Rica, ellos negociaron bajo unas condiciones y nosotros lo estamos haciendo en otras. La tendencia, y lo que estamos viendo de Canadá, es una mayor demanda hacia los temas sociales y los temas ambientales, de los que no tengo criterios de si Costa Rica va a reabrirse o no, eso dependerá de su gobierno. Puede quedar Canadá con Costa Rica o puede que ellos digan negociemos uno solo, homologuemos, pero esto ya sería otro momento.
¿Canadá no está pidiendo un tratado con toda Centroamérica, incluyendo Costa Rica, como sí lo está haciendo la Unión Europea?
No, lo que quiere es CA-4, que es lo que tenía pendiente.
¿Cómo quedaría la posición de Centroamérica en términos comerciales, cuando ya negoció con EE.UU. y lo hace con Canadá? ¿Y donde también se inserta México?
Bueno, primero son tratados diferentes, en los tratados comerciales hay que tomar en cuenta los períodos en que se firman, porque responden a unas condiciones. Algunas condiciones en determinado período son válidas, pero cuatro años después es diferente. Aquí tenemos uno de los planteamientos que se han hecho con Canadá y es que no podemos replicar Cafta (Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y República Dominicana con EE.UU.) para Canadá, porque las condiciones han cambiado. Ni Canadá da lo que dio Estados Unidos, ni tampoco las condiciones son iguales; entonces no puede haber réplica, entonces son distintos. ¿Qué se podría esperar? Se podría esperar quizás un período de cinco años que hubiese una revisión de los tres tratados para buscar puntos de coincidencia, una administración más ágil o más flexible, pero eso se verá de acuerdo en cómo va cada tratado porque, si bien es cierto es América del Norte, pero tienen distinto comportamiento comercial. México es una cosa, es otra, Estados Unidos otra y Canadá.
A propósito, Canadá estaba pidiendo el mismo tratamiento que Cafta.
Ya le fue expresada nuestra posición de que no podemos replicar Cafta, no porque Cafta diga esto te lo voy a dar a vos, sino que las condiciones son otras. Con este tratado Nicaragua y Centroamérica abren nuevos frentes comerciales que la ubican en una mejor posición comercial y la obligan a definir una estrategia comercial, la que incluye la reapertura de otras negociaciones, como la de Chile.
Ya tenemos varios tratados comerciales firmados con Norteamérica, Caribe, Centroamérica misma y se están negociando otros. ¿Ya se ha definido una estrategia comercial de Nicaragua y hacia dónde apunta?
Es un poco la discusión ahora, tanto la política productiva como la política comercial de Centroamérica. Hemos empezado a discutirla y los presidentes han comenzado a discutirla y se ha hablado y se han orientado a los diferentes ministerios, para elaborar políticas productivas comunes que nos permitan enfrentar crisis, optimizar oportunidades comerciales, etc. Nicaragua en particular anda buscando mercados más equitativos, donde logremos mejores oportunidades para nuestros productos, lo que no quiere decir que abandonemos los mercados ya existentes, que son los que tenemos actualmente. Hay oportunidades fuertes, por ejemplo para Nicaragua, mercado natural más cercano, Centroamérica, el Caribe y el Norte y el Sur. Con el Caribe, con Caricom, toda Centroamérica tenía una política definida. Centroamérica quiere llegar a Caricom porque son importadores netos de alimentos y nosotros somos exportadores netos de alimentos. Sin embargo, por intereses particulares de países del Caricom primero atendieron el acuerdo con la UE y esperamos en el 2009 reactivar y allí tenemos una política comercial. Nosotros buscamos dónde los costos de comercialización sean menores para nuestra producción.
¿También se están retomando las negociaciones con Chile?
Se reinició el año pasado y tiene que terminar este año, es bilateral. Todos los países de la región lo tienen.
¿Qué falta?
Una última reunión, casi de cierre y que no es con productos y que es más bien dos productos, que ellos demandan acceso a algunos de sus productos. Uno era que para nosotros no tiene mayor problema, como es el vino y ellos le dan entrada a los nuestros. El otro es la carne, pero ya hay respuesta de parte de Chile.
¿En el caso de México, Centroamérica homologará el tratado a nivel de la región, ya que todos los países tienen tratado con ese país de manera individual?
Estamos trabajando en eso y ya empezamos la discusión y en Nicaragua, en estos seis meses, será uno de los temas de discusión en una de tres reuniones de ministros que están previstas.
¿Se hará un sólo tratado?
No necesariamente un sólo tratado, va a depender. Ahorita, lo que hay es un estudio que nos están presentando las divergencias y México por su lado está dispuesto a homologar y nosotros lo estamos viendo y no nos hemos pronunciado, si es factible la homologación, pero sí ya iniciamos el proceso de discusión.