Hondureños devuelven arsenal a Estados Unidos

Armas eran para enfrentar una supuesta invasión sandinista en los años ochenta [doap_box title=»Desde 1985″ box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] A pesar que las armas entraron a Honduras en 1985, hasta 1999 se tuvo noticias de ellas cuando Alfredo Landaverde, en ese entonces miembro de la comisión que transfirió la Policía de manos de los militares a civiles […]

  • Armas eran para enfrentar una supuesta invasión sandinista en los años ochenta
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A pesar que las armas entraron a Honduras en 1985, hasta 1999 se tuvo noticias de ellas cuando Alfredo Landaverde, en ese entonces miembro de la comisión que transfirió la Policía de manos de los militares a civiles y actual asesor de la Secretaría de Seguridad, denunció que Delamico intentó venderlas a los cuerpos policiales.

La Fiscalía investigó la denuncia y decomisó el arsenal, pero luego de un largo proceso legal determinó que debía devolverse a sus dueños. Así, las armas comenzaron a enviarse en barco a Miami en diciembre.

En el 2000 las fuerzas armadas destruyeron, por razones de seguridad, casi 41,000 kilos de artefactos explosivos que formaban parte del arsenal.

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Las Fuerzas Armadas concluirán en febrero la devolución de un arsenal a la firma estadounidense Samco Global Arms, ofrecidas a Honduras hace 23 años para hacer frente a una eventual invasión de Nicaragua.

“Esas armas son un peligro para el país, porque podrían caer en manos de delincuentes y terroristas internacionales”, dijo a la cadena local de radio HRN el ministro de Defensa, Arístides Mejía, en una entrevista divulgada ayer. “Aceleramos el proceso oficial de entregarlas porque no podíamos esperar más tiempo”.

Indicó que “los embarques a Estados Unidos son continuos y se realizan con todos los mecanismos de seguridad, debido a que hay armas de alto poder… los embarques continuarán otros dos meses”.

El arsenal consiste en 4,600 fusiles FAL, 800 fusiles AK-47, 30 cañones antiaéreos de 20 milímetros con cajas de repuestos, 2,500 cohetes y 48 cohetes RPG-7, y centenares de cajas de municiones.

Fue enviado en 1985 a las Fuerzas Armadas por Longlac Enterprise de Panamá, subsidiaria de Samco de Miami, y depositado en el Comando de Apoyo Logístico del Ejército en Naco, a unos 180 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

Longlac ofreció las armas a Honduras para que las tuviera en depósito con opción a compra como reserva para repeler un posible ataque del ex régimen sandinista nicaragüense.

Según el Gobierno, la firma es del cubano-estadounidense Mario Delamico, comerciante de armas que operó en los años 80 en Centroamérica.

Mejía sostuvo que la devolución “se atrasó porque la abogada de la propietaria de las armas (la hondureña Judith Alemán) obstaculizó el proceso por el afán de cobrar al Estado sus honorarios por dos millones de dólares”, que Longlac se niega a pagar.

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