- Después de una destacada carrera como jugador, Sandy Moreno espera trasladar su éxito al plano dirigencial. Será el mánager del Bóer en la próxima campaña. Y aunque su experiencia está circunscrita al beisbol juvenil, asegura que está listo para asumir el reto de conducir al más controversial, polémico y popular equipo del país, los Indios del Bóer
Rigoberto Mena, Francisco Dávila, René Paredes, Roberto Espino, Sergio Lacayo, Calixto Vargas y Henry Roa, son nombres que provocan impacto a nuestros oídos.
Todos escribieron historias que les han garantizado su permanencia en el tiempo. Pero también tienen en común, no haber podido situar a la par la brillantez que exhibieron como atletas, al ámbito de la conducción.
El mejor ejemplo de gran atleta y mal mánager en Grandes Ligas es Ted Williams. El formidable artillero es para una mayoría el mejor bateador que ha existido, pero se frunce el ceño cuando se le valora como timonel.
¿Qué tal mánager será Sandy Moreno? Pronto vamos a descubrirlo. El máximo robador de bases y uno de los mejores primeros bates de la historia pinolera se apresta a hacer su debut como mánager, y con el Bóer.
“Parece un reto demasiado pesado debutar con el Bóer, pero en honor a la verdad, siento que estoy listo. Creo que éste es el momento en que debía asumir este desafío y lo hago con toda la responsabilidad”, dice Sandy.
Moreno colgó sus spikes después de una productiva carrera de 19 años en la que bateó para .305 de average, con 1,311 hits en 4,300 turnos. Tiene el récord de más robos en la historia con 454, y en una temporada con 59.
“Mis cifras indican que tuve una buena carrera, pero yo mismo sé que eso no garantiza que sea un buen mánager”, señala Sandy, mientras se acomoda en un sofá en el estudio fotográfico en LA PRENSA.
SE HA PREPARADO
¿Qué puede hacer la diferencia entre vos y otros destacados peloteros que no tuvieron éxito como mánagers?
Bueno, yo no parto de mi experiencia como jugador para dirigir. Parto de mi preparación para esta nueva función. Hay detalles que es lógico que van a servirme, pero el dirigir es otro asunto. Además de mi preparación académica (es licenciado en Relaciones Internacionales) he dedicado tiempo al estudio del juego.
¿En qué ha consistido tu preparación para enfrentar este nuevo reto?
Además de lo que aprendí jugando, soy muy observador y estoy atento a los movimientos y decisiones de los mánagers que he tenido. He aprendido de Davis Hodgson, Lourdes Gourriel y todos los que me dirigieron, pero también he ido a clínicas a Estados Unidos y República Dominicana, y a la mayoría de las que se han realizado en el país.
¿Siempre soñaste con llegar a ser mánager en nuestro beisbol superior?
En realidad, no. Tampoco pensé que sería pelotero. Me vinculé al beisbol gracias a Manuel Pastora, quien me trajo a Managua (desde Ciudad Darío) y me colocó de cargabates en los Dantos. Y ahora ha sido Nemesio Porras quien me ha empujado a dirigir. Tengo seis años conduciendo en la liga juvenil y creo que es hora de dar el salto.
¿Cómo visualizás esta experiencia y en el Bóer, donde hay muchas críticas y exigencias de los medios y fanáticos?
He vivido en medio de las críticas y he podido salir adelante. Desde mi inicio como jugador se me ha dicho de todo. Así que ese ambiente no es ajeno para mí. Jugué en el Bóer una gran parte de mi carrera y conozco el ambiente. Quizá lo más importante es que tengo la mejor disposición de hacer mi trabajo y confío en el respaldo de mi equipo para ello.
siempre jugó al máximo
¿Tenés muy presentes algunas de las críticas más duras que te hicieron en tu época de jugador en Managua?
Se me dijo que era un farsante, un tomador de licor. Que seguro jugaba drogado para correr tanto en el juego y hasta se puso en duda mi masculinidad, pero quienes me conocen saben que no hay nada de eso. Lo que pasa es que cuando me ponía el uniforme, me transformaba y jugaba lo más fuerte que podía. Siempre me entregué al máximo.
¿Y cómo es en realidad Sandy? Lo pregunto por quienes no te conocen …
Hay personas que no lo creen, pero soy muy penoso. Cuando estamos en un grupo, prefiero estar callado y pasar inadvertido. Hubo incluso una época en la que muchas personas me saludaban en la calle y me preguntan si era Sandy, y yo les decía que era su hermano. Ahora, en el campo, nunca fui tímido. Jugué con mucho fuego adentro.
¿Qué tanto enfatizás en tu pasado como jugador para enseñar ahora?
Si no se me pregunta, ni lo menciono. Mi actitud ha sido impulsar, apreciar y admirar lo que hacen los jugadores que entrenan duro y logran triunfar, pero ni siquiera les digo lo que yo hacía. He querido ser un mánager diferente y por eso mi empeño en ayudar a los jóvenes.
¿Qué significa ser un mánager diferente y cómo pretendés lograr eso?
A uno lo ponen de mánager para que gane juegos, de eso estoy claro, pero a la vez, quiero impulsar en los jóvenes algunos valores que los puedan ayudar para ser mejores personas. Eso es algo que hemos impulsado en los equipos juveniles y creo que debería hacerse también en Primera División. Por eso quiero ganarme el respeto de ellos y establecer relaciones muy firmes.
Es curioso. Por lo general los mánager desean ganar partidos y lo demás…
Ésa es mi pretensión también, ganar juegos. De hecho, de eso dependen que estés o no en un puesto, pero he visto muchos ejemplos de atletas que alcanzaron un gran nivel y terminan en un abandono total. Ahí está el caso de Pedro Selva, un triple corona aquí, y su familia tuvo que andar solicitando ayuda para llevarlo al hospital y luego para ser sepultado. Eso no debería ser así.
¿Y qué te gustaría hacer para que casos como ése de Pedro Selva no se den tan a menudo en nuestro beisbol?
En primer lugar ganarme la confianza de los muchachos y estimularlos para que además de jugar no descuiden su futuro. Yo por ejemplo, pude hacer algo. Estudié ya avanzando de edad, pero coroné mi carrera y tengo otra opción. Domingo Moreno, el coach de pitcheo del Bóer, está por coronar su carrera de Administración. Así que se puede jugar y tener una alternativa para no dar lástima al final.
BEISBOL AGRESIVO
¿Qué creés que va a identificar tu estilo al dirigir a los Indios del Bóer?
Me gusta jugar de forma agresiva, pero con prudencia, pero me gustaría tener un estilo flexible, es decir, un equipo en el que todos puedan correr y todos puedan tocar y que yo tenga la confianza de recurrir a cualquier maniobra en cualquier circunstancia. Pero quiero que juguemos de forma agresiva.
¿De los mánagers que has tenido, cuál encaja más en el plan que tenés?
Me gusta mucho el estilo de Lourdes Gourriel. Impone disciplina, pero sabe escuchar. Y sobre todo, tiene un gran instinto para manejar el pitcheo. Sabe descubrir el momento para el cambio y vos sabés que ése es un factor clave para el éxito como mánager. También me gusta cómo dirige Davis Hodgson, que es una de las personas que más consulto aquí en el país.
¿No hay temor en vos, entonces?
No. Es como he dicho, un gran reto el que voy a asumir, pero no tengo miedo, por el contrario, pienso que puedo hacer un buen trabajo. Mi idea es llegar a superarme lo más que pueda y demostrar que merecía esta oportunidad.
“Mi meta es ser mejor persona cada día”
Sin hacer mucho ruido, Sandy Moreno se ha ganado el respeto entre su gremio y más allá. Sus deseos de superación lo llevaron a la universidad y tras graduarse, se convirtió en funcionario en American College donde es responsable de Vida Estudiantil y desde luego, de Deportes.
“Una de mis metas es ser cada día mejor persona”, dice Sandy, con ese hablar suave que le caracteriza. “Uno como joven comete sus errores, pero con el tiempo madura y tiene otra perspectiva de la vida”, agrega el nativo de Ciudad Darío.
Aunque su padre fue jugador de beisbol, los deportes que más atraían a Sandy eran el baloncesto y el voleibol, pero quizá en el fondo, lo que hacía era escapar un poco del riguroso método de enseñanza que tenía su papá.
“A mi papá no le podías hacer un error porque ni quiera Dios. Entonces para evitar sus regaños, me refugié en el baloncesto. Eso jugaba cuando llegó Manuel Pastora y me trajo a Managua en 1987”, recuerda Moreno con nostalgia.
Eran los días del Servicio Militar y Pastora le ofreció a Sandy una opción para no ser reclutado. Así que se vino a Managua y junto a Keith Taylor se encargaba de recoger los bates en los Dantos, mientras entrenaba cuando se podía.
“En los Dantos había entrenadores como Julio Mairena, por ejemplo, y a ellos les gustaba la forma cómo corría. Me ayudaron y me colocaron en el short. Al año siguiente, hasta en la Selección Nacional estuve y fui a Italia al Mundial”, señala.
Aunque su defensa era errática, su agresividad y velocidad lo mantuvieron en la alineación diaria y se convirtió en amenaza para los receptores, pero a menudo se le critica su imprudencia en las bases y el deseo de atrapar todos los elevados.
“Uno chavalo lo quiere hacer todo, pero con el tiempo vas aprendiendo y creo que al final tuve una carrera que al menos por los periodistas ha sido calificada como buena. La verdad, traté de hacer lo mejor siempre”, agrega Moreno.
Sandy registró su actuación cumbre en 1990, cuando se estafó 59 bases y superó el récord nacional de 53 que había impuesto Gregory Walters en 1983. Walters a su vez, había dejado atrás las 51 estafas de Jimmy Bolaños en 1977.
“Me alegra lo que hice, pero siempre lo más importante es lo que podés hacer de ahora en adelante. Como te he dicho, mi meta es ser una mejor persona, un mejor esposo, un mejor hijo y a la vez, ganar con el Bóer”, reitera.
Padre de tres hijos, el mayor de cuales vive en Puerto Rico, Sandy llega a Primera División con un notable récord de éxitos tras seis años con los juveniles de American College, con quienes alcanzó la cima en cinco ocasiones.
“Primera División es una nueva experiencia, pero el beisbol es el mismo y después de jugar y por lo que he aprendido, creo que ha llegado el momento para tomar este reto y tener confianza en que podré hacer un buen trabajo”, señaló el nuevo mentor de los Indios del Bóer.