Ramírez se excede

[email protected] Aún con Alex Rodríguez y Albert Pujols disponibles, es Manny Ramírez el bateador que probablemente todo manager desea en el homeplate cuando la presión se viene encima. Su capacidad para elevarse cuando los demás se arrugan, ha hecho de este toletero dominicano un jugador especial desde su debut en las Mayores en 1993 con […]

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Aún con Alex Rodríguez y Albert Pujols disponibles, es Manny Ramírez el bateador que probablemente todo manager desea en el homeplate cuando la presión se viene encima.

Su capacidad para elevarse cuando los demás se arrugan, ha hecho de este toletero dominicano un jugador especial desde su debut en las Mayores en 1993 con Cleveland. Su paso por Boston fue un exitazo. Cimentó su carrera hacia el Salón de la Fama.

Y cuando arribó a Los Ángeles, transformó a unos mediocres Dodgers, en un equipo competitivo, que se contagió con el ritmo de Manny y su relajada manera de destrozar oponentes, mientras elevaba sus acciones de frente a su aterrizaje en el mercado.

Sin embargo, eso no es necesariamente bueno como para que salga en busca de un contrato por cinco años y 25 millones de dólares por campaña. Ni siquiera con la “rebaja” de cuatro años y 100 millones que le planteó a los Gigantes de San Francisco.

Un pacto prudente con Ramírez, quien cumple 37 en mayo, debería ser por dos años y 50 millones. Se le puede dar incluso una opción por un tercer año, en dependencia de su desempeño. Pero firmarlo por más de dos años es un gran riesgo que nadie parece listo para atreverse.

Aunque nunca faltan los equipos que le pagan como superestrellas a peloteros que sólo son buenos, la historia reciente tiene a muchas gerentes cautelosos.

Hay dos ejemplos claros en estos últimos años. Uno es Gary Sheffield. A sus 36 años, bateó .291, con 34 jonrones y 123 remolques para los Yanquis en el 2001. Pero en las tres temporadas últimas, combinado todo su esfuerzo acumula 57 toletazos y 157 empujadas.

Frank Thomas tenía 37 años cuando quedó libre de Chicago. Oakland lo firmó por una temporada y lideró al equipo con .270, 39 palos y 114 remolques. Entonces vino Toronto y lo firmó por dos años. Y lo hizo bien en el primero con 26 tablazos y 95 remolques. Pero al año siguiente, ya estaba fuera.

Figuras como Hank Aaron, Mark McGwire o José Canseco tuvieron también un brusco bajón de voltaje. Ramírez está expuesto, pero no parece entenderlo.

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