Los refugios llenos de civiles han sido los más recientes blancos del Ejército hebreo. (LA PRENSA/AFP/Mohammed Abed)

“Civiles” en Israel son “objetivo legítimo” en Gaza

Palabras no significan lo mismo en ambos territorios JERUSALÉN/ EFE Las palabras “civil” y “objetivo legítimo” tienen para Israel distinto significado a uno y otro lado de su frontera con Gaza, como ha quedado en evidencia durante los once días de ofensiva en la franja palestina. La principal novedad jurídica de la operación Plomo Fundido, […]

  • Palabras no significan lo mismo en ambos territorios

JERUSALÉN/ EFE

Las palabras “civil” y “objetivo legítimo” tienen para Israel distinto significado a uno y otro lado de su frontera con Gaza, como ha quedado en evidencia durante los once días de ofensiva en la franja palestina.

La principal novedad jurídica de la operación Plomo Fundido, iniciada el pasado día 27 de diciembre, reside en la explícita consideración por parte de Israel de “todo aquello vinculado a Hamas” como “blanco lícito”.

Así, la aviación militar ha bombardeado las sedes del Parlamento, el Gobierno y varios ministerios en la franja.

Mezquitas, ONG y la Universidad Islámica tampoco se han librado de ataques que el Ejército israelí ha justificado con el argumento de que albergaban “actividades terroristas”.

Sin embargo, tan vaga y extensa definición de blanco potencial casa mal con el Derecho Internacional, que se basa en las máximas de proporcionalidad en la respuesta militar y de distinción entre combatientes y no combatientes.

En cuanto a la proporcionalidad, con unos 650 muertos palestinos y ocho israelíes (tres de ellos por fuego amigo) en el terreno, la diplomacia hebrea, lógicamente, ha rehuido la guerra de cifras.

Los portavoces hebreos subrayan además, con razón, que las leyes internacionales definen el lanzamiento de esos proyectiles —que han matado una veintena de israelíes en siete años— como un “crimen de guerra” porque son indiscriminados. Los estándares cambian, sin embargo, cuando Israel mira al otro lado de su frontera con Gaza.

En Gaza, una cuarta parte de los muertos en la ofensiva han sido “daños colaterales”, es decir, víctimas de un ataque lanzado contra un objetivo cercano, según fuentes médicas.

Las organizaciones de derechos humanos recalcan que en Gaza, una estrecha franja hiperpoblada por millón y medio de palestinos, la absoluta precisión es una quimera, incluso con el moderno armamento israelí, como muestran los treinta muertos de hoy por el bombardeo de un centro de la ONU que acogía a cientos de desplazados.

“Los civiles a veces pagan el precio”, se ha defendido la titular de Exteriores, Tzipi Livni. Un argumento que la ministra “por supuesto no emplearía si las estadísticas de víctimas se invirtieran”, señaló el veterano corresponsal y escritor Robert Fisk en uno de sus recientes artículos.

Las organizaciones de derechos humanos recuerdan también que “atacar intencionadamente un objetivo civil es un crimen de guerra”.

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