Al menos cinco indígenas de la comunidad Kankuama murieron y 67 resultaron heridos por la explosión de una granada en una discoteca del norte de Colombia, donde esperaban la llegada del Año Nuevo, informaron ayer a Efe, líderes de esa etnia.
El hecho se presentó en un caserío conocido como Atánquez, en el departamento César (norte), donde estalló el artefacto cuando más de 150 indígenas kankuamos bailaban en la celebración de la llegada del Año Nuevo.
Las autoridades indígenas atribuyeron el suceso a un atentado, aunque la Policía contempla la posibilidad de que se tratase de un accidente.
“Anoche, después de las 11 de la noche, estábamos en una caseta que se llama Patio Fresco, cerca de la estación de Policía, cuando cayó una granada en medio de la pista de baile y murió allá una persona y después otras cuatro más”, dijo Betoven Arlan Ariza, coordinador de territorios de esa etnia.
Ariza señaló que por el momento no se ha determinado quién fue el autor de lo que calificó de un atentado y rechazó las versiones preliminares del Ejército y la Policía que señalan que un miembro de esa comunidad entró con una granada al sitio de reunión.
“Parece que esa información es muy apresurada y nosotros creemos se trata de otra cosa”, añadió.
El director de Seguridad Ciudadana, de la Policía, general Orlando Páez, ofreció por su parte una recompensa de hasta 20 millones de pesos (unos 8,900 dólares) por información que permita la captura del sujeto que presuntamente arrojó la granada.
“Nadie da razón que haya visto a alguien que la haya arrojado, creemos que de pronto se trata de un ciudadano que la portaba y se le cayó (…) y de otro lado la Policía ofrece una recompensa de 20 millones de pesos”, afirmó.
Colombia, con 44.6 millones de habitantes, acoge una población indígena de 1.6 millones, según la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC). De acuerdo a esas cifras, entre 2002 y 2008 más de 1,226 aborígenes han sido asesinados, 300 desaparecidos y 1,660 encarcelados.