Elsa González, alma y nervio de la Casa del Cáncer de Jinotega, sostiene al niño de Mary Rivera, mujer que se salvó del cáncer hace tres años. (LA PRENSA/ F. RIVERA)

Casa del Cáncer urge apoyo

En Jinotega, en un local arrendado, varias personas ayudan a quienes padecen de la enfermedad [doap_box title=»Pocos recursos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] “Estamos tocando a varios donantes de Jinotega, que aporten para que la casa siga siendo el amparo de las personas que sufren por el azote de esta terrible enfermedad”, expresó doña Elsa González, una de […]

  • En Jinotega, en un local arrendado, varias personas ayudan a quienes padecen de la enfermedad
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“Estamos tocando a varios donantes de Jinotega, que aporten para que la casa siga siendo el amparo de las personas que sufren por el azote de esta terrible enfermedad”, expresó doña Elsa González, una de las fundadoras de la Casa del Cáncer en Jinotega.

El apoyo de la Fundación Ortiz Gurdián, coordinada por la doctora Teresa Campos, es enorme pues garantiza las carísimas sesiones de quimioterapia para mujeres afectadas con cáncer y otros medicamentos para la recuperación de las afectadas.

“Ya contabilizamos 300 personas salvadas, sólo el 10 por ciento (que han padecido cáncer) han muerto, pues traían la enfermedad avanzada”, agregó González.

En 4 años se han realizado 600 exámenes para detectar cáncer.

Ayuda seguirá

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No tienen presupuesto asignado, aunque sí la ayuda de corazones generosos identificados con la causa

CORRESPONSAL/ JINOTEGA

Uno de los pilares fundamentales por los cuales se sostiene la Casa del Cáncer en Jinotega, además de los oncólogos especialistas, es la licenciada Judith Rodríguez. “Tengo especial interés en que la ayuda continúe y mientras esté yo ahí, continuará”, expresó.

Eran los últimos meses del 2003 cuando varios miembros de un grupo de oración reunidos en casa de la maestra Elsa González, sabiendo de las enormes necesidades de mujeres y varones con cáncer, vieron la necesidad de apoyar a quienes no tenían cómo tratar esa enfermedad.

En febrero del 2004 nació el proyecto. Es así como doña Elsa, Yelba y Xiomara Olivas, Judith Rodríguez —quien trabaja en los laboratorios Astra-Séneca de Managua— y Guillermina Herrera (q.e.p.d.), decidieron fundar la Casa del Cáncer en Jinotega.

Empezaron con las uñas y sin mobiliario y ahora son un proyecto humanitario social consolidado que pretende luchar porque sea construido el hospital del cáncer para la zona norte.

“Aquí vienen a constatar y ver nuestros avances gente de otros departamentos y quieren fundar una casa del cáncer como la que tenemos nosotros, que sin tener local propio y alquilando hemos hecho sostenible este hermoso proyecto salido de un grupo de oración”, relata orgullosa doña Elsa González.

El lugar es un sitio de refugio, apoyo moral, médico y de solidaridad humana que ha salvado a mujeres y hombres que han padecido la enfermedad. “La casa funciona con apoyo económico para pagar la renta de 200 dólares mensuales, teléfono, luz, agua”, dijo doña Elsa González.

TESTIMONIOS DE VIDA

“Un día de tantos sentí dolor, como que me dolía el estómago, después tuve otro problema y sin que me dijeran a mí, más que a mis 7 hijos, me llevaron tres meses a sesiones consecutivas de radioterapia al centro nacional en Managua, llegando en momentos a creer que moriría, pues el diagnóstico de los médicos de Jinotega es que no había nada que hacer”, dijo doña María del Tránsito Rizo Granados, de 62 años, madre soltera que se gana la vida trabajando en panadería.

A Mary Rivera Mairena, de 38 años de edad, le detectaron hace tres años un cáncer de mamas. Ella acudió a la Casa del Cáncer, se puso en contacto con los especialistas, vino el tratamiento y sin gastar un solo córdoba, ha logrado vencer a la muerte.

Maestra de profesión, con dos hijos, uno de ellos un niño de 4 años, Rivera dio gracias a Dios “por las bendiciones que me ha dado de seguir viviendo, gracias a la Casa del Cáncer, los médicos, más todos los que apoyan este bondadoso proyecto humanitario social y médico”.

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