- Taj Mahal y Trident intentan recuperar el brillo
Los hoteles Taj Mahal y Trident de Bombay, atacados a finales de noviembre por un comando islamista, reabrieron ayer domingo bajo un dispositivo de seguridad imponente, en momentos en que India espera atraer turistas a su costa occidental para los festejos de fin de año.
Estos dos establecimientos de lujo y el hotel Oberoi, que sigue cerrado, se han convertido en símbolos del ataque coordinado de diez asaltantes del 26 al 29 de noviembre en la trepidante capital económica de la décima potencia mundial.
De las 163 personas, entre ellas 26 extranjeros, que perdieron la vida en varios lugares de esta ciudad, conocida como la Nueva York de Oriente, 32 perecieron en el Trident y 31 en el Taj Mahal Palace.
Los directivos de los hoteles rindieron homenaje a las víctimas y elogiaron al personal que hizo posible la reapertura de los dos establecimientos en tan poco tiempo. Raymond Bickson, patrón del grupo Indian Hotels, gerente del Taj, lo interpreta como “la afirmación de los valores de valentía, resistencia y dignidad”.
Por la mañana, los empleados y clientes asistieron en el vestíbulo del Trident a oraciones hindúes, musulmanas, cristianas, budistas, judías, jainistas y zoroástricas, cultos presentes en una India laica y multiconfesional de más de mil millones de habitantes que aún se encuentra conmocionada por su “11 de septiembre”.
HUÉSPEDES COMENZARON A LLEGAR
Al alba empezaron a llegar cien clientes que ya se instalaron en sus habitaciones y a funcionar a todo gas las cocinas de los cuatro restaurantes, donde varios comensales perdieron la vida hace menos de un mes.
En el Taj Mahal, con motivo de la reapertura del ala Tower, añadida en 1970, unos mil invitados de lujo disfrutaron de una recepción por todo lo alto. Por la noche abrieron 268 habitaciones y siete restaurantes.
“Es un mensaje para los terroristas: los negocios no paran, los hoteles no cierran. No tengo más miedo, tengo esperanza. Los terroristas fracasaron y los habitantes de Bombay ganaron”, lanzó Rick McElrea, un canadiense residente en Bombay, que ha desayunado con su familia en el Trident.
El barrio donde se encuentran los hoteles estaba acordonado por las fuerzas de seguridad, que registraban a cada visitante y su equipaje con detectores de metales o de explosivos.
El grupo indio Tata, propietario de la cadena Taj, que reconoció a finales de noviembre haber sido informado de un posible ataque, se plantea desplegar policías de civil en el hotel, confesó el subdirector de Indian Hotels, R.K. Krishna Kumar.
El suntuoso edificio del Taj Mahal Palace, cuya arquitectura mezcla elementos victorianos y musulmanes y data de 1903, ha sufrido más destrozos que el ala Tower, por lo que su restauración se prolongará hasta 2010, informó Kumar.