Felipe Calderón: La guerra contra las drogas sigue. ()

Caldero hirviente

La muerte de dos de sus hombres fuertes se suma a los problemas que enfrenta Felipe Calderón en México Ciudad de México Sin duda gran parte de la población mexicana sigue sospechando que la muerte de Juan Camilo Mouriño, el secretario de Gobernación de México y la del zar antidrogas, José Luis Santiago Vasconcelos, fue […]

  • La muerte de dos de sus hombres fuertes se suma a los problemas que enfrenta Felipe Calderón en México

Ciudad de México

Sin duda gran parte de la población mexicana sigue sospechando que la muerte de Juan Camilo Mouriño, el secretario de Gobernación de México y la del zar antidrogas, José Luis Santiago Vasconcelos, fue obra del narcotráfico. La caída y explosión del Lear Jet que los transportaba en el centro del DF causó conmoción y miedo. La creencia en que la sombra del poder de la droga amenaza a las máximas autoridades del país es una pista de los agudos que son los golpes que se dan autoridades y delincuentes.

Aunque no existe ninguna prueba pública respecto a que la muerte de los dos funcionarios fue algo más que un accidente, el miedo de la población no es injustificado. A finales de octubre se descubrió que un importante cártel, el de los Beltrán Leyva, se había infiltrado en la Siedo (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada). Funcionarios responsables del área de inteligencia de la institución proporcionaban información a los capos de la droga a cambio de pagos del orden de entre US$150,000 y US$450,000 mensuales.

Más allá de las sospechas, el accidente provocó un golpe muy duro al presidente Felipe Calderón, quien —además debe hacer frente a la recesión económica global— tendrá que hacerlo sin su mano derecha.

“Tenemos un escenario caótico en la delincuencia, lo político y la economía”, dice Carlos Lugo, politólogo de la Universidad Iberoamericana. “De golpe, dos unidades centrales de la estrategia política del gobierno de Calderón quedaron acéfalas”.

Además de ser el titular de la Secretaría de Gobernación, Mouriño presidía el Consejo de Coordinación para la implementación del sistema de justicia penal nacional, una reforma judicial aprobada recientemente por el Congreso, y coordinaba la campaña contra el narcotráfico, emprendida desde hace dos años por Calderón, cuando asumió el cargo.

El funcionario era además el encargado del lobby del Gobierno con la clase política, para llevar a cabo reformas y propuestas del gobierno federal. “Quien lo suceda tendrá que hacer un doble esfuerzo para poder, si quiera, llegar al nivel donde se estaban negociando los asuntos federales”, dice Lugo.

Y esa tarea ahora caerá en manos de Fernando Francisco Gómez Mont, nuevo secretario de Gobernación, un reconocido político profesional de las filas del oficialista Partido de Acción Nacional, quien ha estado vinculado a importantes reformas, como las de justicia y electorales.

La designación de Gómez ha sido recibida como un acierto de Calderón. Para algunos analistas es visto como un hombre capacitado en materia de negociación y diálogo político y con una clara visión de Estado. Sin embargo, habrá que esperar cuál es el desempeño de su gestión como cabildero y conciliador.

Por su parte, Vasconcelos, ex titular de la Siedo, estaba a cargo de implementar el sistema de justicia penal nacional. “Era el pilar de la estrategia de combate a la delincuencia organizada”, dice Lugo.

Su deceso también deja un vacío sustancial, ya que el ex zar antidrogas gozaba de una franca cercanía y confianza con el Presidente mexicano, había construido una estrategia muy clara de combate al narcotráfico y contaba con una visión clara de la estructura del narcotráfico.

El gobierno mexicano ha afirmado que las investigaciones apuntan a que el desplome del jet se trató de un accidente. Sin embargo, será hasta dentro de 11 meses cuando se tengan los resultados finales que esclarezcan las causas del avionazo, en donde además de Mouriño y Vasconcelos, murieron siete personas más, entre los que se encontraban otros funcionarios federales.

En cualquiera de ambos casos, analistas afirman que el percance impactará negativamente en el gobierno de Calderón. Si se tratara de un atentado, “sería un golpe muy fuerte a la Presidencia”, dice Lugo. “Significaría que el Estado no sólo está vulnerado, si no que ha sido penetrado por la delincuencia organizada”.

Y si fue un accidente, éste dejaría ventilada la vulnerabilidad del sistema de seguridad mexicano, opinan analistas. “Finalmente, deja huecos que hablan de una falta de profesionalismo en el actuar del Gobierno y de eficiencia y eficacia”, dice Irma Méndez de Hoyos, doctora en Gobierno e investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de México. Además, se confirmaría el gran peligro que supone que el aeropuerto internacional de la capital mexicana se ubique en Ciudad de México, lo que obliga a los aviones a sobrevolar el área. “Este tipo de accidentes vuelve a poner el acento en la vulnerabilidad de un tema en el que hay mucho que hacer”, dice Méndez.

Y aunque se trate de un accidente, gran parte de la población mexicana cree lo contrario. “Al imaginario de la ciudadanía difícilmente se le quitará la idea de que fue un atentado”, dice Gerardo Esquivel, investigador en economía del Colegio de México (Colmex). “La gente puede pensar que son resultados de los golpes que se estaban dando (al narcotráfico) con respecto a los descubrimientos (de droga) que se estaban realizando”.

En los 23 meses que lleva la Administración de Calderón, el número de ejecuciones relacionadas con el crimen organizado ya supera las 7,000, según reportes extraoficiales.

MALA ECONOMÍA

Por si esto no fuera poco, el gobierno de Calderón se enfrenta a los efectos más severos de la crisis económica global. La manifestación más concreta de la crisis financiera ha llevado a las autoridades económicas del país a reducir su pronóstico de crecimiento económico.

Y es que el 82 por ciento de las exportaciones mexicanas van a EE.UU., las remesas provenientes de ese país constituyen la segunda entrada de divisas de México y el vecino del norte es la principal fuente de inversión extranjera. La primera entrada de divisas también se está reduciendo debido a que el precio del petróleo ha estado cayendo.

Luego de la primera reducción que el gobierno hizo a principios de año del Producto Interno Bruto (PIB), se han hecho otras. El último pronóstico del Banco de México del crecimiento económico para este año es de 2 por ciento. Mientras que la cifra de 2009 bajó de entre 2.25 por ciento y 2.75 por ciento a entre 0.5 por ciento y 1.5 ciento.

El Fondo Monetario Internacional también recortó sus expectativas de crecimiento del PIB mexicano para 2009, al pasar de 1.8 por ciento a 0.9 por ciento.

Las proyecciones de Esquivel, del Colmex, son más pesimistas. “Para 2009 estoy calculando hasta ahora entre -1 por ciento y 0 por ciento”, dice.

El Gobierno ha lanzado un plan anticíclico, que contempla más gasto en infraestructura, pero además de que la ejecución de este proyecto ha sido lenta y que el crédito se ha reducido, analistas plantean que el programa no será suficiente para el tamaño del problema.

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